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Huelga

La huelga de los trabajadores del Ayuntamiento de Campeche debiera ser movida, porque el dirigente y los sindicalizados no se quieren sentar a dialogar y negociar.
Sería así por las ofensas que ha proferido el alcalde Eliseo Fernández Montúfar en contra del dirigente, Manuel Bonilla. Lo enojó y de plano optó por cobrarse las afrentas.
Sin embargo, no es así, es todo lo contrario.
Quién no se ha querido sentar a la mesa, es él. Que de pillo, corrupto, chantajista, entre otras lindezas, no ha bajado al dirigente de “Corazón Valiente”.
Horas antes de estallar la huelga, que pudo evitarse, porque se tuvo el tiempo suficiente para hacerlo, para el estira y afloja, para maniobrar qué sí, qué no y qué a la mitad, exhortó a los trabajadores a no hacerlo y a cambiar de dirigente, acusando a Bonilla de tener ranchos, terrenos y otras propiedades conseguidas.
Entonces la negativa viene no del ofendido, sino del que ofende. Pero no solo eso, si no quiere ni ver al dirigente, para eso hay un secretario del Ayuntamiento, un jurídico y un síndico jurídico. Así de fácil.
¿Qué le hizo Bonilla, que no lo puede ver ni en pintura?
No lo sabemos.

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