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Julio Verne imaginó situaciones y objetos que más tarde se hicieron realidad

Si Julio Verne supo hacer algo bien, fue utilizar su imaginación. Fue un escritor que supo cómo adelantarse a su tiempo, con historias alucinantes en las que describió objetos e imaginó situaciones, que hasta este entonces un simple mortal aún no sería capaz de comprender. Adentrarse en el mundo de Julio Verne es comparable a ganar un gran premio en la Lotería de Pennsylvania.

Mientras Verne en 1863, en la novela París, ya hablaba de una red internacional de comunicaciones, que ahora podríamos comparar con el Internet, yo solo puedo alcanzar a imaginarme un nuevo iPhone con una pantalla todavía más grande. Julio Verne era un genio, sin embargo, aunque podríamos imaginar que toda su obra trató exclusivamente sobre ciencia ficción; de acuerdo con Gizmodo, de las 54 novelas que publicó en toda su existencia, apenas una docena de ellas está dedicada a este género literario. En su mayoría, su obra se basó en geografía, viajes y correspondencias.

Pero aún así, Julio Verne logró anticiparse a unos cuántos inventos que ahora forman parte de la humanidad.

Como el primer submarino eléctrico que, 18 años antes de que Isaac Peral lanzara al mar esta nave en forma de torpedo, Verne ya la había descrito en Veinte mil leguas de viaje submarino en 1970. En la exposición Julio Verne: Los Límites de la imaginación, había un cartel que así lo indicaba:
“El Nautilus es probablemente la mejor creación de Verne, una máquina capaz de fascinar a quien finalmente inventó el primer submarino eléctrico, el marino Isaac Peral”.

Incluso, sin la influencia de Verne en algunos inventores, no conoceríamos los relojes de pulsera. Cuando Santos Dumont quiso volar por los aires con un artefacto hecho por sí mismo en 1906 , justo como Verne lo alucinaba, Cartier ideó un reloj que fuera más eficiente para Dumont durante sus viajes por los cielos.

Básicamente, Julio Verne fue un creador de sueños que se hicieron realidad. Como el primer viaje a la Luna, que en 1969 el astronauta Neil Armstrong llevó a cabo, y que Verne imaginó en De la Tierra a la Luna (1865) y en Alrededor de la Luna (1870); o hasta las fotografías debajo del agua, que
en Veinte mil leguas de viaje submarino el personaje del capitán Nemo llevó a cabo, y que 20 años después, Louis Boutan, con un enorme prototipo subacuático logró que sucediera a más de 50 metros de profundidad.

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