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Cheneros realizan ofrenda a los dioses del campo y la lluvia

BOLONCHÉN DE REJÓN, HOPELCHÉN— Productores de la región de Los Chenes realizaron una ofrenda a los dioses del campo y de la lluvia, para obtener una buena cosecha en este ciclo agrícola de primavera-verano.
Los hombres del campo ofrendaron el pan de milpa a los dioses mayas, mejor conocido como mamanchac, una costumbre que se realiza anualmente, indicó el patrón Adrián Tah Che, del área rural Xnuc-Jabín.
La ceremonia fue realizada por el sacerdote maya, Antonio Poot Chan quien elevó sus oraciones para que a los mecanizados no les falte la lluvia y haya una cosecha en abundancia “se invocan a los cuatro puntos cardinales en la lengua Nohol, Xmanán Lakín y Chikín (norte, sur, este, oeste), dejando a las milpas al cuidado de los duendes mayas, quienes no dejan ingresar a ninguna mujer”, explicó.
Los campesinos iniciaron la molienda de la pepita de calabaza y el nixtamal para la masa, así como el sacrificio de los pavos y la creación del hoyo para enterrar el pan de milpa. Mientras esto ocurría, el sacerdote maya no dejaba que se acercara ningún animal, mucho menos mujeres, pues solo después de la repartición se les permite la entrada a las jefas de
familia.
Por otra parte, el sacerdote maya prepara el balché, una bebida sagrada hecha con la corteza de un árbol, para purificar el alma, por lo que el xamán pone en su altar una cruz, con el santo de Jesucristo, las velas y el
incienso.
Después de enterrar los panes de la comida de monte, se espera aproximadamente una hora y se desentierra, para luego despedazarla y mezclarla con el caldo del pavo, convirtiéndola en “Yach”, una sopa muy sabrosa que contiene el hígado y la molleja del pavo.
Tras culminar los sagrados alimentos los campesinos se sientan en el altar e inician la ceremonia de entrega, como lo sabe hacer don Antonio, para que los animales no consuman la milpa y las lluvias no se ausenten.
Durante este momento se realizan oraciones para conservar la naturaleza y el medio ambiente, pues no se debe de no contaminar ni acabar con las reservas ecológicos.
Al culminar la ofrenda, se sirven los sagrados alimentos, ya purificados por los dioses mayas, a las esposas, y se hace el llamado a las deidades para que no abandonen la milpa de los campesinos de Bolonchén de Rejón. ECT


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