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De frente y de perfil: Reglas para el debate

Siguiendo de cerca los dos debates en que han participado la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton y el del Partido Republicano, Donald Trump, se advierten grandes diferencias con los que se celebran en México.
Los de allá se dan con todo y se sacan los trapitos al sol, especialmente los relacionados con cuestiones morales.
En Estados Unidos, como en el mundo entero, se practica una doble moral, donde se santiguan unos ante los pecados de los otros.
En México, con excepción del caso del senador panista Jorge Luis Preciado, que resultó exitosa la campaña de negativos sexuales en su contra, se trata de guardar todos los secretos de alcoba, los que son ampliamente conocidos por todos en las localidades correspondientes.
Se intentó hacerlo con Jaime Rodríguez Calderón, en plena campaña por el Gobierno de Nuevo León, cuando se buscó a su primera esposa para que despotricara en su contra y fue una acción fallida.
Veracruz fue testigo de la campaña emprendida en contra del panista Miguel Ángel Yunes Linares, donde se intentó revivir una historia ficción que no había prosperado años antes, sobre supuesta vinculación del hoy gobernador electo con un pederasta. La estrategia también fue fallida.
Esa doble moral que priva en todos los sectores de la sociedad mexicana, convirtieron en viral la fotografía en la que uno de los candidatos presidenciales (Gabriel Quadri) ve con admiración la figura de la famosa edecán (Julia Oyaren), la que convirtieron en una mirada lasciva.
Fue tan insípido ese debate, que lo más relevante fue la edecán, lo que derivó en que la misma fuese promovida como portada de diversas revistas.
En México los políticos, sin excepción de partidos, son propensos a las llamadas casas chicas, las que aumentan en ocasión de los ascensos que van sumando en sus exitosas carreras.
Hay de todo, especialmente entre los hombres, ya que las mujeres guardan mayor discreción en ese terreno y, las que llegan a tener un segundo frente, no son tan generosas como los varones.
Solamente como anécdota, durante la discusión sobre las leyes anticorrupción, saltó al debate un tema, el de las propiedades de los políticos, especialmente de senadores y diputados, varios de los cuales cuentan con esa doble moral, la que podía quedar al descubierto.
Cuando los problemas de alcoba y las infidelidades son revelados y difundidos, ocasionan serios problemas a la clase política en todo el mundo, menos en México, donde, lejos de eso se festina y celebra al prócer político que sea descubierto.
Da lo mismo el nivel del sujeto señalado y no importa si es la propia madre de su hijo la que lo denuncia por no proporcionar la ayuda requerida por su vástago.
Claro que ese tipo de denuncias son acalladas, muchas veces, en proporción de los intereses o tamaño de los políticos cuestionados.
Lo anterior viene a relación a que en el pasado debate entre la candidata demócrata y el candidato republicano, sacaron varios muertos del clóset en relación a los temas sexuales en que se han visto involucrados el esposo de Hillary (el exPresidente Bill Clinton) y el republicano Trump, mediante un video grotesco en su referencia hacia las mujeres.
El tema candente fue sacado de inicio por una y otro, pero pronto relegado, ante la inminencia de que uno y otra resintieran los efectos del escándalo sexual. Y es que en Estados Unidos,los temas relacionados con escándalos sexuales han provocado la caída de varios políticos, desde gobernantes a legisladores, sin olvidar que a uno estuvo a punto de costarle la Presidencia de Estados Unidos, al esposo de la señora Clinton.
Pero dejando de lado el tema sexual y los problemas de alcoba, el formato usado para el debate mostró sus bondades, ya que sale de la rigidez de los que se practican en México.
Los debates presidenciales comenzaron a usarse en México en 1994, en ocasión de la campaña presidencial de ese momento en la que contendían como principales aspirantes, Diego Fernández de Cevallos, por el PAN; Ernesto Zedillo Ponce de León, del PRI y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, del PRD.
De lo más relevante fue la frase de Diego hacia Zedillo, calificándolo como el chico de los dieces.
Seis años después se produjo el segundo debate de candidatos presidenciales, donde lo más relevantes fue la suspensión del mismo y la frase de Vicente Fox Quesada de “Hoy, Hoy, Hoy”, que después se convirtió en tema de campaña.
En aquella ocasión participó nuevamente Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, como candidato de la izquierda; Fox Quesada, como abanderado del PAN y el Partido y Verde y el candidato del PRI fue Francisco Labastida Ochoa.
Felipe Calderón Hinojosa, PAN; Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo Pintado, fueron los protagonistas del segundo debate, ya que en el primero AMLO decidió no ir. En el primero Roberto Campa Cifrián atrajo los reflectores al acusar a Madrazo Pintado de evasor de impuestos.
La historia de la edecán corresponde al debate de 2016, donde Josefina Vázquez Mota, por el PAN; Andrés Manuel López Obrador, por la izquierda; Enrique Peña Nieto, por el Revolucionario Institucional y por Nueva Alianza, Gabriel Quadri, participaron.
El sistema usado en cada uno de ellos ha sido similar, con un formato rígido, por lo que valdría la pena adecuarlo a los de otros países en donde se usan preguntas de los electores potenciales, así como de periodistas especializados en los temas de interés.
Valdría la pena revisar desde ahora el formato y no dejar, como siempre, las cosas al cuarto para las 10.
ramonzurita44@hotmail.com

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