Loading

Lluvia genera caos en la ciudad

Poco después de las cinco de la tarde el sol decidió dejarle el día a la lluvia y en media hora dejó un caos, con calles inundadas, autos varados y desprevenidos transeúntes mojados.
La breve, pero fuerte lluvia, sobre todo al oriente de la ciudad, inundó la avenida Concordia, en su parte adyacente a la unidad deportiva y a un costado del Centro de Atención Múltiple número tres, donde los autos tuvieron que habilitar dos sentidos en uno de los carriles para vadear la inundación.
Como en otras ocasiones el Ayuntamiento de Campeche se vio rebasado y totalmente incapaz de enfrentar la situación, con basura, tierra y material regado por doquier, por lo que los ciudadanos tuvieron que limpiar las alcantarillas y se preguntaron por qué ahora no ven a Eliseo Fernández por ningún lado.
El miércoles despertó caluroso, candente para hacer sudar a los campechanos y visitantes, que se quejaron de no haber sentido nunca un calor tan intenso, pero que paliaron con una salida a la playa.

Poco después de las cuatro de la tarde el cielo se comenzó a  cargar y a las cinco pasadas se abrió el cielo, dejó caer el aguacero que trastocó la vida citadina y dejó varado a varios conductores que subestimaron las anegaciones y quisieron salvarlas a toda marcha. Pagaron su audacia con los motores mojados.  
Como siempre, durante el aguacero los taxistas detuvieron el servicio; cerraron sus autos, dejaron sonar los teléfonos y esperaron fumando a que escampara. Los perros rezaron a su dios para que no hubiera truenos y los panaderos (los que trabajaron) oraron por más lluvia.
Muy pronto las calles en convirtieron en ríos. El agua sacó de su escondrijo toneladas de basura que coparon las alcantarillas y tuvieron que ir los ciudadanos en su rescate, para evitar inundaciones. La gente ya se acostumbró a la falta de respuesta de la autoridad municipal.
Los campechanos sacaron las chamarras y otros más ingeniosos se ensartaron bolsas negras para basura. El tráfico se alentó y las avenidas quedaron saturadas de hojas y ramas caídas. Los panaderos que recorrieran las calles, hicieron su agosto con la oferta de zaramullos, piedras, hojaldras, ojos de buey, laureles, barras, que los campechanos hicieron “chuk” en el chocolate para terminar el día. GK

  • CAMPECHE

error: Content is protected !!