Loading

Siempre hay otros: Del ingenio a la cólera

Y desde luego unos cuantos podrán estar muy animosos. El linchamiento mediático se ha dado una vez más, sin echar las campanas al vuelo, porque nadie se va del todo, ni enjuiciado ni juzgado; simplemente exhibido públicamente.
Cada quien tiene una responsabilidad en las culpas que hoy se reparten los actores políticos, dirigentes de partidos sobre todo y hasta gobernadores electos, como Miguel Ángel Yunes.
No hay presente sin pasado, ahí donde han fluido una interminable lista de acusaciones en contra del ahora panista-perredista, que de ello nada tiene.
Quienes aspiran desde otros partidos políticos distintos al que les brindó las oportunidades para los cargos que habían detentado, no son sino trepadores en el poder, y reniegan de ellos, acusan desmemoria, y ello es simplemente cinismo.
Javier Duarte tendrá que responder a cada una de las demandas que se han interpuesto, tanto por su sucesor, como a las observaciones de la Auditoria Superior de la Federación, y los órganos de control locales, que también han realizado puntuales revisiones a los malos manejos de los recursos públicos en el gobierno de Veracruz.
Pero de ello a que en otros frentes, quienes hayan dejado el poder de los Gobiernos de los Estados estén libres de culpa, hay un buen trecho de irresponsabilidad.
Guillermo Padrés, desde antes de dejar el Gobierno de Sonora, fue blanco de ataques con elementos suficientes para ser llevado ante la justicia, pero se protegió con amparos las suspensiones provisionales, y el tiempo pasa cubriendo de polvo los voluminosos expedientes.
También en su momento Zacatecas, y no olvidar Guerrero y la responsabilidad que tuvo el ahora ex gobernador Ángel Aguirre Rivero en la desaparición de los 43 normalistas por la tardía intervención de las policías.
Y esos gobiernos eran perredistas, no abonando a favor de nadie, porque cada quien debe defender su integridad y moral, que son públicas, y que se les olvida al subirse a un ladrillo muy pequeño.
En este último caso no concluyó su periodo para el cual fue electo, y la dirigente Alejandra Barrales se ve mejor callada, en esa protesta callejera que solo habla muy mal de lo que son hoy las tribus amarillas, tan alejadas de la realidad nacional.
Ahora el desgaste es brutal, por los incumplimientos que han tenido a bien exhibir los medios de comunicación, en el caso de unos cuantos gobernadores, porque siempre hay otros, que pasan de noche, en Estados como Tamaulipas, donde la violencia es sinónimo de la vida rutinaria, o Sinaloa, por poner dos ejemplos.
Los mexicanos no estamos preocupados, y mucho menos ocupados de si meten a la cárcel a alguno de los dos Duarte, o a Miguel Ángel Yunes no le dejan tomar posesión por métodos poco ortodoxos, pero válidos al fin.
Ha caído un gobernador en funciones por acusaciones severas de uso indebido del servicio público, desviación de recursos y probable enriquecimiento ilícito, lo que nos muestra el grado de opacidad al final de las administraciones.
Estamos si, previendo, cómo pueda venir el 2017, dónde se destapará la caja de pandora el 1 de diciembre próximo, porque Yunes Linares no se cansa de afirmar que cimbrará México con puntuales datos del caso Veracruz.
La figura de un comisionado se asoma como probable, como lo fue en su momento en Michoacán, que poco abonó a favor de una paz que aún no regresa a ese Estado del país, violentado por los maestros y los estudiantes quejosos de todo.
Los próximos días serán claves en el viacrucis del Duarte veracruzano, quien seguramente está vigilado las 24 horas del día, para evitar una posible fuga del país, que sería como el penúltimo clavo en el ataúd que no deseamos ver en procesión.

En primera línea
Una vez más no nos ha sorprendido quien ha sido designado por la Academia del Nobel, para el de Literatura 2016. Craso error.
Bob Dylan puede ser un magnífico compositor, músico, exponente de una creencia que le permite tener miles de seguidores, pero de eso al Nobel de Literatura hay un abismo. Tanto estupor causó la noticia, que hasta el premio Nobel 1997, Darío Fo, falleció a sus 90 años. El mundo al revés.

  • OPINIONES

Historia Previa

De frente y de perfil: 48 días

Historia Siguiente

Barandilla: La corrupción, no las reformas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

error: Content is protected !!