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Siempre hay otros: Fútbol, la eterna esperanza acotada

Tenía varias semanas que deseaba escribir este artículo, porque se le parece un mucho al país donde nacimos, un México que patea, se queja, argumenta, critica, manifiesta inconformidades; pero al final de la tarde, cuando cae la noche, nos damos cuenta de que seguimos en el mismo lugar.
Cada temporada en invierno o en verano, repartición al revés de los tiempos por cierto. Nos endilgan un nuevo torneo de fútbol, que no es sino una mala mescolanza del anterior; entre los 18 equipos se reparten a los menos malos del circo mediático, ese de la patada sin ideas.
Es el futbol mexicano una mala copia del euroea, que mantiene la esperanza en todo aquello que nunca ha visto, que desea fervientemente, pero que está muy lejos de ayudar para ser satisfactorio a sus gustos, porque nadie es dueño de los triunfos ajenos.
La comercialización en los equipos sirve a los dueños, millonarios casi todos, para registrar ahora a más 15 extranjeros por equipo, en una liga mediocre, con una liguilla innecesaria. Copiar las europeas abonaría un poco en ese despliegue de mayor competitividad; pero no es por ahí, el negocio es otro.
Una pésima repetición de faltas de respeto al ser humano; la danza de las piernas en cada régimen de transferencias, de un lado a otro; de Chiapas a Tijuana; de Puebla a Monterrey, y obviamente, del América a las Chivas, acérrimos rivales en el papel nada más en lo mediático.
Donde por cierto el otro gran negocio de una televisora nacional, que monopoliza los derechos de la selección mexicana, con partidos boleros en los Estados Unidos, para la recolecta de los dólares, que dejan de llegar a los hogares de sus familiares, en esa constante borrachera de fiesta de hora y media muy seguido.
Un entrenador colombiano para seleccionar mexicanos, cuando nunca había dirigido a una selección. Sale más barato, y se le puede manipular; ahí está la respuesta al 7-0 contra Chile, y la no renuncia, porque las cláusulas son muy onerosas.
No es problema el escenario que se monta cada campaña, donde cambian de uniforme para la comercialización los zapatos de todos colores. Se tiran por mínimo contacto, son malos actores hoy los futbolistas, tanto mexicanos como naturalizados y extranjeros de la liga en México.
Y nosotros, los aficionados, tenemos mucha culpa, porque compramos un mal producto, que su fecha de caducidad ha vencido hace muchos años. No aspiramos a ganar la copa del mundo, sino un quinto partido; vaya mediocridad.
Competir para no ganar; empatar por un punto; el gol de visitante en la liguilla un gol es un gol; sea marcado donde sea, en patio ajeno o propio.
Y de paso el arbitraje, que sirve a los mismos intereses para no dañar a los poderosos, salvados en algunos casos por los equipos que suben de categoría; se les cambia el nombre y listo.
Ni como ayudarlos, porque no reconocen que se equivocan en el modelo de competencia, donde lo que menos les interesa es la calidad, ni el juego bonito; ganar, como sea, los puntos para calificar, esa es la meta.
El torneo lo puede ganar quien menos puntos haga durante la pequeña campaña, donde cesan a los entrenadores del puntismo, y regresan reciclados, vendidos por los promotores de siempre, ya que con otros jugadores el equipo puede mejorar.
Los denominados grandes: Pumas, Chivas, Cruz Azul, Tigres y América, beneficiarios de arbitrajes tendenciosos, grandes capitales apostados para darle atole con el dedo al aficionado de hueso duro de roer.
Ni Decio de María, ni Jorge Vergara, menos Emilio Azcárraga, tienen alguna preocupación, por la competencia para ser mejores; es México, donde también en las patadas de un futbol mediocre las recomendaciones para que jueguen los que menos saben; es parte del mismo show.
Lo ideal es no ver los partidos, ni asistir a los estadios en el país. Así lograremos hacerlos entender que sin aficionados, que pagan todo lo que implica el futbol mexicano, se les puede acabar la gallina de los huevos de oro.

En primera línea

Disfrutemos las series de campeonato de las ligas mayores de beisbol de los Estados Unidos, el rey de los deportes en su máxima expresión, al borde de la cama.
La noche de antenoche, los Dodgers dieron un concierto, no por nota, pero la melodía de la victoria sabe a todo. Es una buena sugerencia lectores.

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