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Bécal, un tejido de cantos y remembranzas

Por Álvaro Augusto Villanueva Martín

XVI

Bécal es un paraíso en noches de luna llena,
un remanso que subleva
de placer, magia y hechizo,
Dios lo creó, así lo hizo.
Bécal es rima, paisaje,
fénix de bello plumaje,
es firmamento, consuelo,
es como viajar al cielo
sin destino ni equipaje.

XVII

Tierra de cultura maya,
de frijol y de maíz,
tienes dulzura cariz,
hueles a xkanlol, a chaya,
a saramuyo y pitahaya.
Son tus blancas albarradas
y tus casas enrejadas
con buganvilias, grosellas,
como cascadas de estrellas
que te hacen envidiada.

XVIII

A Bécal mucho le debo,
le debo lo que yo soy,
le debo pues desde hoy,
voy a ser un hombre nuevo.
De sus enseñanzas bebo
y con calor le agradezco,
pues aunque no lo parezco,
le debo hasta mi envoltura,
que no la siento segura,
que ni siquiera merezco.

XIX

Te quiero de corazón,
por tu gente y por tu tierra,
te quiero porque en la guerra
siempre me das la razón.
Te quiero con ilusión,
por tu bondad y dulzura,
te quiero por tu hermosura,
por tus patios y tus flores,
porque eres de mis amores,
la más tierna, la más pura.

XX

Te quiero tierra bendita,
te quiero porque eres mía,
con locura y agonía,
que hasta peca de maldita.
Con una sed infinita,
te quiero por esa frente,
por el calor de tu gente,
por tu parque y tu carmín,
porque de principio a fin,
eres Bécal, diferente.

XXI

Gracias por tu tibio sol,
por tu luna por tu suelo,
gracias por tu bello cielo
que nos canta con amor.
Gracias mil por ese honor
que nos diste y que nos das,
gracias por toda esa paz,
gracias por dejar quererte,
gracias porque hasta la muerte,
serás nuestro y nada más.

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