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“Un agravio a las ánimas” no abrir el cementerio: EH

“El cierre de los panteones el primero y dos de noviembre será un agravio a las ánimas del purgatorio que cada año regresan para visitar a sus familiares”, manifestó el sepulturero del cementerio de San Román, Eloy Hernández Ke, quien señaló que por primera vez en 40 años no se abrirán las puertas de los camposantos, como una forma de prevenir contagios de COVID-19, ante la pandemia que azota al país.
Con 40 años dedicándose a esta actividad, que heredó de su padre, afirmó que no lo han asustado y parafraseó que “hay que tener más miedo a los vivos, que a los muertos”, y consideró que se está más seguro adentro del panteón que afuera.
Comentó que desde los 23 años de edad ha sido testigo del sufrimiento de campechanos que han perdido a sus familiares, pero también se ha percatado de cosas extrañas y macabras, como rituales de brujería.
Hernández Ke confirmó que ingresan personas para practicar la brujería, por lo que se han encontrado objetos relacionados a estas actividades e incluso el panteón de San Román ha sido visitado por brujos de Catemaco para que deshagan los trabajos.
Expresó que además de flores y veladoras en bóvedas, es común encontrar desde muñecos con alfileres, hasta aves como pollos y gallinas negras, que son usadas en los rituales que se practican, no solo en las noches, sino en horas del día.

“Creo en las almas y en el hechizo, porque vienen brujos a traer cosas: porquerías, veladoras, prendas íntimas de mujeres, muñecos con alfileres, velas negras, para hacerle daño a una persona”.
Comentó que mayormente los martes y viernes son los días de los rituales de brujería; dijo que descubrió en una ocasión a una adolescente a las 12:00 del día, degollando a un pollo negro, por lo que reiteró que la maldad existe.
Expresó que para las personas que creen en las almas, el cierre de los panteones el primero y dos de noviembre será un agravio, y podría ser un mal augurio, pero dijo que es por precaución, tanto para las familias campechanas, como para los sepultureros, para evitar los contagios del coronavirus.
“Es por precaución. Se cerró el 10 de mayo y el Día del Padre, porque continua la pandemia, aunque las almas estarán tristes, pero se les puede poner su altar en las casas, con ofrendas de lo que les gustaba comer y tomar en vida”.

  • CAMPECHE

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