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Siempre hay otros: Mientras escribo estas líneas

No desdeñes nuestro poder; nos hemos insinuado al infinito.
Robert Frost

Podríamos decir aquí, en este espacio libre de intenciones absurdas, que cada día es un horizonte alterno y no es verdad; que mientras cabildeamos si despertamos del todo a la realidad, o continuamos en ese sueño donde la esperanza no se agota, transitan a velocidades irreconocibles acontecimientos alrededor de un mundo desigual, inhóspito, pero sobre todo, ruin y salvaje entre humanos.
Muy pocos hacemos esa pausa para conocer lo que le podemos aportar al planeta tierra antes de partir. El calentamiento global es como las matemáticas para los abogados en el estudio, no para cobrar los más; nos pintamos de verde de acuerdo a las circunstancias y no a los compromisos que debemos asumir como ciudadanos de un espacio contaminado cuantimás, en el cual respiramos de todo menos oxígeno puro.
Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, el río Usumacinta en el sureste mexicano está alcanzando niveles inimaginables; daños colaterales para cientos, miles de tabasqueños, campechanos y chiapanecos padeciendo las inclemencias de vivir a las márgenes de la fatalidad, sin opción de mudanza, pues ahí han vivido desde siempre.
Mientras en el norte los gobernadores pelean contra la Federación por la desaparición de los fideicomisos, que en unos días más alcanzará a la Suprema Corte de Justicia para atender el tema, no sabemos si por convicción o por conveniencia en tiempos electorales, otros más son llamados a cuentas, donde siempre a través de los medios de comunicación, por el mal uso de recursos públicos en sus administraciones.
Los de apellido Duarte en ese silencio demencial que los aparta de los espacios de la justicia y la libertad, porque lo político es revancha y venganza, no rendición de cuentas en tiempo y forma.
Mientras escribo estas líneas, Estados Unidos decide y define con su presidente virtualmente electo, Joe Biden, a su gabinete que lo acompañará desde el inicio de una administración demócrata, a pesar de los berrinches de un “populista”, necio y testarudo que no acepta haber perdido la elección.
Nos enteramos en la lectura diaria por las tardes, que creció 115% la pérdida operativa de transformación industrial, que la refinación genera pobres resultados, elaborando PEMEX, ese otrora gigante que se presumía ante todos, más producto de desecho y menos gasolina y diesel.
Además que el G-20 dará acceso a vacunas contra el COVID-19, prometiendo como todos, en ese desgastado discurso, no escatimar los esfuerzos para proveer fármacos y pruebas, de manera asequible y justa a todas las personas. Además, aprobó congelar los pagos de deuda de países más pobres hasta mediados de 2021.
Mientras escribo estas líneas, dejamos el aparato celular lo más apartado posible, vicio irremediable, peor que fumar cigarrillos “normales”, porque el olor a marihuana seguramente nos acompañará en las calles al caminar en los meses por venir, con la autorización de nuestros “prácticos” legisladores que mantienen su agenda propia, en contra de los millones de mexicanos que votaron a favor de ellas y ellos, para hacer leyes dignas e incluyentes, no satisfacer caprichos de algunos sectores de esa sociedad corrompida y fugaz.
Estamos ante la alerta de género, el feminicidio se ha incrementado exponencialmente en tiempos del virus; mientras la Basílica de Guadalupe permanecerá cerrada entre el 10 de diciembre y el 14, para evitar las aglomeraciones y que continúen los contagios y como consecuencia las muertes.
Ahora enterados que hay despachos abiertos para ser contratados por municipios, porque se han visto imposibilitados de cobrar el impuesto predial, lo que hace suponer la irresponsabilidad de no contar con abogados experimentados que los asesoren en este concepto tan importante para las finanzas locales en el país.
Mientras escribía estas líneas, se iba dejando de percibir la luz en el horizonte, y asomaba la oscuridad como señal inequívoca que en este otoño la noche llega más temprano.

En primera línea

¿Dónde están las autoridades electorales que deben sancionar los actos adelantados de campaña?, porque hay alcaldes que andan metidos hasta el tope en ello, obsequiando con recursos de los ayuntamientos por supuesto, cubrebocas con los colores de su partido a trabajadores de servicios públicos.
Ni duda cabe que está perdiendo el escaso cabello que tenía hace ocho años. Menos tinte reportará la respuesta de transparencia a pregunta expresa.

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