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Siempre hay otros: De la ocurrencia, a la ridiculez y la simulación

He crecido junto a los sabios y no he descubierto nada mejor que el silencio.
Proverbio Judío

Nos adentramos en el último tercio del primer mes del año 2021, a 300 días de distancia de la catástrofe anunciada en salud, vía presagios y cálculos matemáticos endebles del entretenedor de públicos, rebasada con creces al día de hoy, en gran parte por la irresponsabilidad de los mexicanos, ocupando el cuarto lugar en muertes en el mundo por el virus.
Los primeros 20 días nos n traído de todo para bien y desafortunadamente también, en el paso de los mejores momentos, entre ellos un pequeño convivio, único en su tipo, sin abrazos. Echamos a volar la imaginación el viernes pasado, y ahora discutimos con nosotros mismos, hasta donde los seres humanos llegamos sin proponérnoslo.
Siete es un número cabalístico, después de que dejé el 4 de mi adolescencia, y así entre las suertes de seguir sin contagiarnos en lo particular, sufrimos las angustias de muchos, conocidos, amigos, pérdidas irreparables que no volverán, solo los recuerdos que de pronto llegan a la memoria, esa que registra momentos inolvidables en la convivencia, sobre todo con uno de ellos, un doctor de Ciudad del Carmen que nos ha dolido su partida y no lucramos con su nombre.
Un modulo de COVID-19 en la Isla, que está lejos de atender un solo caso de ese virus; medicamentos lejos de aliviar penas, pero se presume, se magnifica, por alguien que lucra con el dolor, la necesidad, y además hace campaña desde la presidencia del Municipio, sin ningún pudor, lo mismo entregando láminas que despensas, con dinero del pueblo y el pago de los impuestos y aprovechamientos de los ambulantes.
No podemos dejar de lado el acto irresponsable de ayer en Carmen, ofreciendo un oficio al secretario de Salud federal, saltándose al Congreso, a sus regidores, al mismo gobernador, para pedir lo imposible; seis millones de pesos en vacunas, como si fueran juguetes de cinco pesos de esos que regala a los niños en las comunidades, pero en su casa miles y miles de pesos.
Un claro ejemplo de abuso de poder, de engaño a los ciudadanos, porque además solo se dirige a los carmelitas, no a los habitantes del Municipio, que son todas las comunidades, juntas y agencias, personas que no logran entender tanta ignorancia de un dizque ingeniero, que presume doctorados no acreditados en la Secretaria de Educación pública por cierto.
Es mejor guardar silencio si no se tiene nada que decir, que sea una aportación, dos años y tres meses le llevó consolidar el aterrizar la compra de refrigeradores y paneles solares en una comunidad, una necesidad primordial, dejada hasta ahora porque viene el proceso interno para la elección del candidato de su partido a la alcaldía, donde ha chantajeado hasta la saciedad para ser él otra vez, y seguramente volverse a “robar” la elección, según me platican.
Por las noches en la alcaldía recibe a grupos de hasta 30 personas, en su inmensa mayoría mujeres de las colonias, que salen del edificio del Ayuntamiento con despensas, gente de su partido que trabaja para él, parcialidad en los apoyos que no abre a la población en general; hay fotografías de esto por supuesto.
Un “espurio” que no ha hecho más que seguirse enriqueciendo a costa del dinero de los carmelitas, como la inmensa mayoría de los que pasan por ese cargo público, que debe ser para servir, no para servirse.
Seis millones de pesos mensuales para la empresa de recolecta de basura que benefició por los próximos 15 años, con un pésimo servicio, porque está pagando la curva de aprendizaje; corrió a PASA, porque no recibía beneficios personales.
Ojalá despierte el pueblo dormido del Municipio de Carmen, porque los que le dan me gusta en sus publicaciones son paleros, empleados beneficiados o familiares de estos, con obras públicas que les han dado grandes dividendos.

En primera línea

Lamentamos además que el Ayuntamiento de Carmen siga manteniendo una nómina de más de 100 mil pesos mensuales en una oficina que no brinda ningún tipo de servicio a los habitantes de Carmen.
Ahí nos damos cuenta del alto grado de irresponsabilidad de regidores, síndicos, asesores y el propio alcalde Oscar Rosas González; total no es su dinero, sino de los impuestos de los carmelitas.

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