Loading

Siempre hay otros: Un segundo en la conciencia sin orgullo

Es difícil encontrar un héroe, un santo o un poeta.
Ramón J. Sender

El pasado domingo, en el sano intercambio de comentarios a lo largo de todo el día, desde el envío de ANACONDA, que se publica en la sección de Carmen en el periódico CRÓNICA DE CAMPECHE desde hace más de 10 años, mujeres y hombres, amigos algunos, otros conocidos por la vida pública que les toca en suerte vivir, tuvieron a bien ser parte de ese gran andamiaje de palabras, pero también reflexiones.
Y no solo nos permitimos viajar en el tiempo, de lo que apuntamos con precisión en estos espacios de atención. Son innumerables los temas que surgen semana a semana, y que van conformando cada una de las aportaciones domingo a domingo.
Siempre en la prioridad de lo nacional, y donde lo local debe ser parte del equipaje puesto en la puerta, para salvar las inoperancias, discutir los pendientes, pero además simplificar el rollo de las cosas, sobre todo en tiempos pre-electorales.
Para no extraviarnos entre la maraña de todo lo vivido hasta hoy, porque es en el día a día que saltamos de una plana a otra, en esas hojas en blanco que nos imponen respeto al desplegarlas en la computadora, esta vez más temprano que de costumbre, por los compromisos profesionales actuales, que demandan más tiempo.
Hay personas que están detrás de historias de éxito, familias que con la pandemia de un virus letal perdieron prácticamente todo, y desde la solidaridad, existen en ésta bendita sociedad de consumo, de mirar al prójimo como enemigo, algunos destacados personajes que no están en las sombras, pero que no le gustan los reflectores, menos dar a conocer cuando se tiende una mano.
De los sectores medios de Ciudad del Carmen, esos donde un negocio, mediano o pequeño tiene pocos empleados, o son los integrantes de la familia quienes laboran en él, hasta el 40 por ciento se han ido al agua, literal; han cerrado sus puertas, y en alguno que otro caso la sobrevivencia económica depende de quien asiste, de manera desinteresada, sin buscar lucrar con los apoyos. No hay constancia, pero si evidencia que el rescata se da en silencio, como debe ser.
Ayer me comentaba una mujer ejemplo de tesón, trabajo y esfuerzo continuo, que ha tenido que cerrar su negocio familiar por miedo al contagio, ya que en el gremio de los hoteleros ha habido casos de fallecimientos, y solo en los dos primeros niveles de la autoridad han tenido eco sus necesidades inmediatas.
Por eso destaco este día y me llevo para siempre, esa mano que sirve de puente en la solidaridad de Alejandro Fuentes, un personaje único, que más allá de estar esperando respuestas, propone y dispone de su tiempo valioso, para escuchar, pero además atender en la medida de sus posibilidades a quienes están padeciendo en esta gran crisis económica, en materia de salud, y sobre todo de abandonos recurrentes.
En la isla de Carmen es muy fácil presumir y tomarse la foto con dinero del pueblo vía los impuestos; despensas con la mejor sonrisa, buscando el mejor ángulo de la fotografía, no permitiendo el libre acceso a los medios de comunicación, porque el discurso tiene mucho de electoral.
Alejandro Fuentes está alejado de eso y de todo lo que signifique ser aplaudido. Los resultados son los que cuentan, y el domingo pasado, las palabras de esta empresaria calaron en lo profundo de mis sentimientos, en ese segundo que es un golpe a la conciencia, y desde la misma noche del domingo me dije: tengo que escribir algo que signifique en la medida de lo posible estas historias donde está el anonimato de quienes reciben el apoyo, y no hay fotos, pero si gratitud de las personas que fueron rescatadas de las tinieblas en tiempos de pandemia.
Quisiéramos narrar cada lunes una historia de solidaridad, pero escasean, a no ser que sea con miras a estar en la boleta, porque hasta un bastón y una silla de ruedas se magnifica, cuando sabemos que es parte del recurso para labor social, y debe haber evidencia, pero para la comprobación de gastos, no para mostrarlo en las redes sociales.

En primera línea

Estamos subiendo una cuesta en el primer trimestre del año 2021, que vaya que está siendo difícil de descifrar. El acumulado del año pasado es una pesada carga.
Todos en algún momento atravesamos algunos caminos en la penumbra, pero también sabemos que está en nosotros aferrarnos a la vida, a la buena salud y al trabajo como premisas fundamentales para librar el entuerto actual.


  • OPINIONES

error: Content is protected !!