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Siempre hay otros: Herencia de brevedad

Se han suspendido en el viento durante mucho tiempo las palabras de esperanza, los mensajes cifrados, en un trayecto digno de merecimientos, donde contemplar antes resultaba maravilloso, y ahora observar y comparar suele sonar absurdo.
Pareciera que no dejaremos huellas del andar pausado de los meses recientes, esos que aún desgastan la impaciencia, ante las sensaciones extrañas de las algarabías.
Caminar, trotar o correr, es parte de la rutina que libera casi todo. No es fácil saberse afortunado con los años, cuando nos enteramos de los aprendizajes, donde no nos enamoramos de lo físico, ni de la piel, ni de los besos.
Se afirma que lo hacemos en cambio de la esencia de las personas, donde la lealtad y la honestidad escasean, y el alma está demasiado distante del cuerpo.
La calma es parte de la travesía del presente; no hay que morir en el intento se no dejarse, lo último sería que nuestros sueños claudicaran.
En lo inmaterial puede habitar lo inimaginable, pero la realidad es abrupta y nos envuelve cada segundo; nos divorciamos de tantas cosas a la vez, rompemos con el pasado de pronto, pero las imágenes y las formas permanecen intactas; hay vida para recordarlo.
La prudencia es una palabra casi perfecta para adecuar el momento. Los términos de las etapas en la vida nos marcan; hasta ir juntos es como subir una escalera. No podemos jalar al que se queda un escalón abajo.
Hay que caminar más aprisa hoy; los tiempos nos sirven para asimilar los hechos consumados; la política, lo social, las perversidades y los errores cometidos, siempre son parte del andamiaje natural de la existencia.
Puedes ser muy pasional, especial, pero todos tropezamos, caemos, y volvemos a caminar, en esas sutiles elecciones del absurdo.
Siempre hay que dar pasos al frente. Nada debe significarnos retroceder, las opciones son parte de las circunstancias, y lo incondicional es solo una percepción.
La atención, las palabras, el conocimiento en el gusto por las tentaciones, aquellas que llegan sin invitación, en los pensamientos insalvables del peligro, con las explicaciones desentendidas, sin los atrevimientos de las nostalgias, o los misterios de la sorpresa.
El ánimo está de plácemes, porque no todo es maldad en el universo de las cosas y las personas, que nos alimentamos de odio muchas veces, y otras tantas reculamos para pedir perdón, en lugar de ofrecerlo sin temores.
A la distancia todo pareciera resultar profundo, agradable, absoluto, en esa constante lucha por alcanzar la perfección de la simbiosis de la nada.
Correr para cargar energía, o descargar lo negativo de los pensamientos y los hechos reales, antídoto a los problemas cotidianos, esos que avanzan a contrasentido, para procurar la paz que pocas veces vemos cercana.
Los cambios bruscos o drásticos, no presupuestados de la vida, son desagradables al inicio, pero se convierten en retos superables, y es ahí donde radica el mecanismo de sintonía entre el objetivo y la meta.
Nuestro país vive momentos complicados, que la poesía o el verso no resuelven, ahí donde la paz anida sin resquemor, donde la literatura se complica con un premio discutible a la distancia, porque todo es interés y capital en el circo de los sueños.
Pero bien vale la pena darnos momentos para hilar mejores pensamientos, mayores retos, más lectura, música, conocernos y conocer el mundo tan maravilloso que habitamos, porque solo será por una vez, sin tiempo para el descanso.
No hay nada imposible, porque primero hay que imaginarlo, luego soñarlo, después contarlo para que veamos que no solo puede ser un sueño, para con la inteligencia acompañar el éxito de lograrlo.
Nada está quieto para atraparse, ni lejano ni distante. Todo en la vida es temporal, así qué si las cosas van bien, disfrútalas porque no durarán para siempre. Y si las cosas van mal, no te preocupes, no van a durar para siempre tampoco.

En primera línea
Mientras escribíamos esta aportación para media semana, donde dejamos de lado la política que se estrella casi a diario en nuestra existencia, y privilegiamos lo social de abonar siempre, logramos leer coincidentemente la siguiente frase que escribió en Facebook un paisano de Palizada, Campeche, al cual le asiste la razón.
Afirma que ¨Solo los hombres con talento y sabiduría, vencen a la adversidad¨. Mejor, imposible, paisanos y amigos.

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