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Siempre hay otros: 2018, el esplendor de la decadencia

Hoy son contados los que suman a favor de alguien más, llámese como se llame el vecino, amigo, país, Estado o lugar recóndito donde anidan las esperanzas ciegas ante la brutal realidad.
No podemos dejar pasar los temas que alborotan la vida rutinaria de un México sumido en el encono, la corrupción y un combate frontal a la delincuencia que no duerme.
Nadie puede solo. Las capacidades de los mexicanos están todos los días a prueba de balas, de asaltos, porque la sociedad se ha descompuesto en demasía; caminar por las mañanas se ha vuelto un peligro, pues la maldad no se oculta, como antaño.
Antes, esperaban que los rayos del sol desaparecieran, para salir de sus madrigueras a cometer ilícitos, que no disminuyen ahora por la situación que vivimos, casi de pánico.
Los medios masivos electrónicos quieren a toda costa atrapar a la audiencia dispersa, con noticias altamente violentas. Sin previo aviso pasan imágenes de un alto contenido de sadismo, mutilaciones, quemados, entrevistas con heridos que no dejan recuperarse ni física ni emocionalmente.
Y un secretario de la Defensa Nacional, que sale al paso en una entrevista de banqueta: el Ejército sufre un natural desgaste, por las funciones que viene desempeñando desde hace ya 10 años.
No olvidar que todo lo que nos sucede es consecuencia de algo.
Seguimos alborotados por la baja producción; hay quienes acusan una quiebra técnica de PEMEX, que no la hay, porque se adquirió un seguro ante la caída de los precios del crudo mexicano.
Hoy no solo está en la mesa el presupuesto de egresos y la ley de ingresos para el 2017, desgastante también, porque todas las fuerzas políticas representadas en la Cámara de Diputados jalarán los pesos y centavos a sus reductos, con miras a las elecciones de 2018.
El frente de batalla se ha abierto. Unos intentan enlistarse para competir en sus partidos políticos; otros ya están más que amarrados, mientras la procesión de los recursos aún no está definida en el Instituto Nacional de Elecciones;  dependen de los votos de los legisladores federales.
Y si entramos a los nombres de los notables que desean el poder los más, no gobernar ni ordenar al país, menos disminuir las cifras negativas de todo, que no las percepciones, la realidad no miente; no estamos en un lecho de rosas sin espinas. Nunca lo hemos estado, pero menos ahora mismo.
Pareciera que estamos a punto de ver la próxima puesta en escena, el esplendor de la decadencia de los sectores productivos, porque lo menos importante es si Ricardo Anaya va o no como candidato panista; si a Margarita Zavala le creen su discurso o al todavía gobernador de Puebla le sobran razones para aspirar a la grande.
Al priismo, creen los escépticos analistas de banqueta, que lo dejarán en el tercer lugar donde hoy lo ubican, y hacen todas las mescolanzas posibles, con tal de que el resultado último sea su derrota.
De López Obrador hasta el cansancio repiten que es igual a Donald Trump, y que solo le gusta competir, no para ganar, sino acusar a las instituciones de corruptas, de robos electorales, de ese odio que provoca escuchar lo malo de México.
Nos queda preguntarnos los mortales de a pie si hay alguien en todo el país que tenga el valor de asumir los riesgos para decirnos como resolver el crucigrama de la realidad mexicana, y apostarle, en el momento preciso, a convocar a todas las fuerzas hoy discordantes, a una lucha cotidiana a favor de la unidad nacional, no la reconciliación, que es letra muerta.
No tengo la menor duda que hay más de un mexicano capaz de gobernar a este país. No tengo la menor duda que podemos estar mejor, con más paz, con menos encono; con más salidas que callejones oscuros; con más vuelos que aterrizajes forzosos; con más inteligencia que necedad en la toma correcta de decisiones trascendentales. No está en chino descifrar lo correcto; lo bueno sobre lo malo: la inversión sobre la perversión de hablar mal de México, donde todos tenemos el compromiso ineludible de sumar a favor de causas positivas, porque al enemigo lo vemos todos los días frente al espejo.

En primera línea

Diez años después nos regresan a lo que queda de Zhenli Ye Gon, y se lleva las portadas de todos los diarios nacionales, sin saber a ciencia cierta donde están los 250 millones de dólares incautados y acusados de procedencia ilícita.
Va quedando rezagado el tema Sonora; Veracruz asoma menos; el asesinato de un juez en el Estado de México, cuando caminaba cerca de su domicilio, es parte de la descomposición social. Al tiempo, porque nada es para siempre; ni la vida.

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