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De Frente y de perfil: ¿Quién ganará la Belisario?

No estoy a favor, ni en contra de que la Medalla Belisario Domínguez se le entregue a Gonzalo Rivas; es más ni siquiera soy miembro del jurado seleccionador, pero creo que vale la pena compartir algunos aspectos.
El primero de ellos es porqué se esperó cinco años para reconocer el valor de este personaje, si durante ese mismo tiempo Luis González de Alba lo proponía en sus colaboraciones periodísticas.
Nadie siquiera, fuera del mismo González de Alba, tomaba en cuenta su propuesta y así pasaron personajes como Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Luis Héctor Álvarez, Ernesto de la Peña, Manuel Gómez Morín, Eraclio Zepeda Ramos y Alberto Bailléres González.
En esas seis entregas de la Medalla Belisario Domínguez, nadie polarizó el hecho de otorgársela a los personajes premiados, con la excepción del último, el empresario Bailléres.
Durante ese lapso se otorgó la presea con que el Senado de la República premia “a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la Humanidad” en forma póstuma a dos de esos premiados Ernesto de la Peña y Manuel Gómez Morín. Es cierto que el otorgamiento de la presea a Bailléres generó gran polémica, pero la propuesta de Gonzalo Rivas creó dos frente el de los buenos y el de los malos y pareciera que habría que alinearse a uno de ellos.
Tan fuerte está la discusión, que el debate que antes ocurría al interior del Senado de la República, ahora se da en los medios de comunicación, con la participación de proponentes y senadores.
De acuerdo con lo que viene ocurriendo, pareciera ser que la muerte de Luis González de Alba fue un sacrificio para que Gonzalo Rivas fuese honrado con esa presea o que su suicidio fue lo que empujó a diversos sectores, principalmente del rubro de comunicadores, a reconocerle las virtudes a quien murió y pasó inadvertido por cinco años, sin que su familia recibiera estímulos de ninguna clase, de esos que ahora lo proponen o de las autoridades. Es cierto que Rivas sacrificó su vida para evitar el estallido de una gasolinería en Guerrero, pero ahora se magnifica el hecho, aduciendo que miles de personas habrían perdido la vida, de no haberse sacrificado.
Sin considerar si los muertos hubiesen sido uno, diez, cientos o ninguno, el acto de Gonzalo Rivas fue valeroso, tanto que, finalmente perdió la vida, luego de luchar por ella durante 15 días.
Sin restarle méritos al acto heroico de Rivas, ni mucho menos al de otros personajes que han sacrificado su vida en aras de la de otros, valdría la pena analizar si el Senado de la República debe abrir a la discusión pública el otorgamiento de esta presea o continuar siendo una deliberación cerrada entre pares.
Nadie ha objetado a los personajes que se les entrega la medalla Eduardo Neri Reynoso por parte de la Cámara de Diputados.
Y es que Eduardo Neri Reynoso, como Belisario Domínguez, fueron críticos de Victoriano Huerta. El segundo pagó con su vida la filípica lanzada desde la tribuna del Senado de la República; el primero fue encarcelado y motivó la disolución del Congreso de la Unión, después de responsabilizar al mismo Victoriano Huerta del asesinato del senador Domínguez. De acuerdo con el decreto que dio forma a la Medalla Eduardo Neri “ningún diputado federal de esa Legislatura demostró tanto valor civil, casi extraordinario, como lo hiciera el licenciado Neri”, ya que desde esa tribuna enjuició a Victoriano Huerta, por la desaparición del ejemplar senador de la República, don Belisario Domínguez.
Sólo un hombre de la calidad moral y valor temerario podía atreverse a señalar, dice la biografía del legislador guerrerense que sobrevivió 60 años después de ese memorable discurso, pronunciado el 9 de octubre de 1913, dos días después del asesinato del ´prócer chiapaneco.
La entrega de la Medalla Eduardo Neri Reynoso se hará cada tres años (lo que la convierte en más valiosa) para premiar al ciudadano que por
sus hechos, su conducta ejemplar, su aportación a la ciencia, el arte o civismo al servicio de la patria, se haga acreedor a la misma. Solamente como coincidencia; Gonzalo Rivas murió salvando la vida de muchos guerrerenses; Eduardo Neri, originario de Guerrero, tiene una presea que otorga la Cámara de Diputados cada tres años.

El fuero

Nuevamente se pone en tapete de las discusiones el tema del fuero del que gozan los políticos que fueron electos en las urnas.
Ese es el caso de Javier Duarte de Ochoa, del que se asegura que por tener licencia ya no goza de ese privilegio constitucional y si puede ser detenido y hasta enjuiciado.
Hay juristas que afirman que con todo y que disfruten de licencia siguen protegidos por el fuero, por lo que no se puede proceder en su contra, mientras que otros dicen lo contrario.
En la década de los 90, Carlos Cantú Rosas era diputado federal y solicitó licencia para contender por la alcaldía de Nuevo Laredo, su reducto y los votos en las urnas no le favorecieron al PARM, por lo que decidieron tomar la aduana de ese punto fronterizo, donde se produjo una zacapela.
El entonces titular de la PGR decidió gira una orden de detención contra Cantú Rosas, lo que motivó al líder de la Cámara de Diputados, Fernando Ortiz Arana, a hacer un extrañamiento al Ejecutivo, recordándole que Cantú Rosa gozaba de fuero, por lo que no procedía la orden de aprehensión que fue suspendida, después de un toma y daca entre el Legislativo y el Ejecutivo.

Email: ramonzurita44@hotmail.com

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