Loading

Siempre hay otros: El esplendor de antaño se ha desvanecido

Cuando pasa de los noventa la gente envejece de manera distinta de los cincuenta, o a los sesenta. Envejece sin resentimiento.
Sándor Márai

Amanece cada día distinto, diferente en cada conciencia, con pensamientos diversos, de lo que podríamos rodearnos, de lo que logramos tener a nuestro alcance que es poco o demasiado a la vez; sin distractores en el silencio inocultable, sin encuentros fortuitos.
Amanece y somos en la naturaleza de los cuerpos armonía y equilibrio hasta quizá las cuatro décadas, y de ahí vamos dejando sueños, atardeceres nublados, comparsas descoloridas y aniquiladas, pero también dejamos a nuestro paso el peso de nuestras historias de vida, de nacimiento y formación; de educación y protección en la niñez, dejamos casi todo al margen del olvido.
Y vaya que logramos crecer, no sólo en pensamiento y libertades, en acción y reacciones naturales ante lo inaudito, lo desconocido, lo que nos provoca sensualidad, sexualidad, inventiva y seducción desde la mente que desarrolla imágenes antes de ser vividas, y se consciente al inconsciente, y se aterriza en la bondad y la enseñanza para no desfallecer.

Más información en la versión impresa…

  • OPINIONES