Loading

Siempre hay otros: Los números no mienten

La economía del país sufre también de amnesia, somos francotiradores del mal, y cuando tenemos ante nosotros alguna buena noticia, hacemos como que no la vemos, pero formamos parte de esa conveniencia.
Y es que es natural. Nos hemos acostumbrado a más de lo mismo; la palabra crisis la tenemos más que presente en nuestro corto vocabulario, ese que dejamos crecer de acuerdo a la lectura diaria.
Lo que menos nos preocupa es de morirnos de a poco, momento a momento; no solo las radiaciones solares se intensifican, sino que el clima lo hemos alterado con la contaminación al medio ambiente. La nevada del martes pasado es una muestra fehaciente de ese absurdo de dañarnos a nosotros mismos.
Respiramos bióxido de carbono, pero no nos preocupa demasiado, ni nos ocupamos de disminuirlo. Los centros de verificación de vehículos están en el centro del país la mayoría de ellos, y ¿los demás estados? bien, gracias; nada a favor del planeta.
A pesar de existir una legislación de separación de residuos sólidos, no cumplimos con ello en la capital del país, menos recogemos las heces fecales de nuestras mascotas. La educación brilla por su ausencia.
Le echamos la culpa de todo al gobierno en turno, y sobre todo al presidente, gobernador o alcalde, y somos también comparsa de los posibles incumplimientos, porque hasta las asociaciones civiles se prestan para maquillar las cifras.
Pérdida también de credibilidad en las instituciones que censan, sobre todo las mediciones de los programas sociales, los más clientelares según la oposición, pero que mutan cuando ellos acceden al poder político, y si no que le pregunten al PRD en el otrora Distrito Federal, hoy Ciudad de México.
Los números no mienten. Los precios de las gasolinas fluctúan en las inmediaciones de lo realista, nadie se queja en voz alta, se apaciguaron los ánimos, y por ahora estamos en una calma simulada, ante la expectativa del incremento en sus precios en la Unión Americana, lo que repercutiría inmediatamente en nuestro país, importador del producto terminado, porque enviamos al país del norte la materia prima, nuestro petróleo.
Donald Trump se pelea hasta con su sombra. El Tratado de Libre Comercio tendrá seguramente cambios, cual estación del año, en la modestia de no alterar lo fundamental, el intercambio de bienes y servicios, sobre todo mano de obra barata, que se deja colar sin rubor alguno.
Y las cifras de indocumentados deportados se incrementa alarmantemente, pero para la economía norteamericana; disminuye el flujo migratoria para hacer las compras los fines de semana en la frontera norte de los estados aledaños de este lado.
Los números no mienten, son tan fríos como el clima que tratamos desde el miércoles pasado en algunas partes del país. Bajando la temperatura, estamos también aniquilando lo poco respirable y habitable
de la tierra.
La paridad del peso con el dólar ya no importa tanto; son números, pero a la baja. Los mercados financieros están tranquilos, ya no hay remate de dólares por parte del Banco de México; Agustín Carstens ha frenado de golpe los rumores de una neumonía en la economía mexicana.
Si bien a principios de este mes se tienen datos de la caída de las remesas por el orden del 1.4%, por primera vez en 11 meses, no son señales de alarma, el promedio de los meses
computados dan a favor números para México.
Las buenas noticias en la saludable economía mexicana no ocupan las primeras planas de los diarios nacionales; no vende, porque no se cree, estamos imbuidos por la inercia de la fatalidad, creemos que todo es crisis, y los precios de los productos sin marcas comerciales, son tanto o igual que lo no
promocionado.
Los números no mienten, y estamos a nada de aumentos en el transporte público. Es mejor que el asalto de los operadores que no respetan ni las credenciales de los estudiantes, menos la de los adultos mayores.

En primera línea

La imprudencia y los excesos en la velocidad, pero sobre todo no respetar la señalización de tránsito, siguen causando accidentes en la isla de Carmen.
Y son los prestadores del servicio público de pasajeros, taxis los colectivos rojos, los únicos, quienes tienen toda la responsabilidad en casi el 90% de estos percances.

  • OPINIONES
error: Content is protected !!