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De Frente y de perfil: Los corruptos del pasado

La añoranza sobre el tiempo pasado es retórica entre los mexicanos, resulta ser una de nuestras máximas expresiones y signo de identificación.
Todo fue mejor en el pasado, dicen los mayores, al equiparar el tiempo ido con el presente, sin considerar las aportaciones de la vida moderna.
Hay quienes dicen que la vida en México (país) se transformó y se radicalizó y que son tiempos de miedo los que vivimos, causando asombro lo que sucede, tanto en lo político, como en lo económico y lo social.
La violencia y la corrupción son temas enseñoreados en la vida moderna, donde sorpresivamente se quiere dar un escarmiento a los malos gobernantes.
Y es que la corrupción permeó todo y la escalada de violencia recorre todo la república de Norte a Sur, de Oeste a Este y del Pacífico al Golfo, pasando por el Bravo y el Suchiate.
En el México del pasado existieron graves casos de corrupción, aunque los funcionarios procesados lo eran por cuestiones políticas y servían como ejemplo, para intentar frenar actos semejantes.
Haciendo un comparativo del pasado reciente con el presente, los casos de corrupción son cada día más escandalosos e involucran a más personas.
Cuando el gobierno decidió intentar poner freno a los abusos de los gobernantes y servidores públicos fue en los años 70, durante el gobierno de José López Portillo, en que dos ex secretarios del gabinete de Luis Echeverría Álvarez, así como otros ex funcionarios fueron a dar a prisión.
Uno de ellos era un respetabilísimo académico que había actuado en la gestión de LEA como secretario de Comunicaciones y Transportes y antes fungió como director del IPN. Eugenio Méndez Docurro estuvo 16 días en prisión y salió en libertad, mediante una fianza de 75 mil pesos en aquel 1978, acusado de peculado, aunque se decía que el problema entre el ingeniero Méndez Docurro y el presidente JOLOPO se debía a un lío de faldas.
Otro ex secretario detenido en la administración del presidente López Portillo fue quien fungió como titular de Reforma Agraria, al término de la administración de LEA, Félix Barra García.
Protegido por Augusto Gómez Villanueva, Barra García logró ser sucesor de este en la SRA y al término de su gestión fue acusado y estuvo detenido año y medio, aunque logró salir mediante una fianza de 200 mil pesos que contrastaba con una primera de 73 millones de pesos.
“Solo los que temen a la ley, buscan eludirla; solo aquéllos a quienes afecta, quisieran hacerla de lado para proteger sus privilegios”, dijo
Félix Barra García, secretario de la Reforma Agraria, en conferencia de prensa, el viernes 18 de junio de 1976, casi un año antes de ser detenido.
Otros personajes que fueron detenidos en ese sexenio de López Portillo fueron el ex director de INMECAFE, Fausto Cantú Peña y el  ex director del Fideicomiso Bahía de Banderas (hoy conocido como la Riviera nayarita), Alfredo Ríos Camarena.
Como en los recientes casos de Tomás Yarrington y Javier Duarte, Ríos Camarena fue detenido en el extranjero, por lo que fue extraditado a México.
En la siguiente administración, la de Miguel de la Madrid, se actuó en contra de dos personajes sumamente cercanos al afecto de López Portillo, el ex director de PEMEX, Jorge Díaz Serrano y el ex jefe de la policía del DF, Arturo Durazo Moreno.
El caso de Díaz Serrano parecía complicado pero se allanó la principal dificultad, la del fuero como senador de la República, el que le fue retirado, por lo que pasó en prisión varios años. Su responsabilidad en actos de corrupción y enriquecimiento fueron probados, aunque tiempo después el propio ex director de PEMEX confesó que lo hizo para beneficiar a la familia del entonces presidente.
Con el retiro del fuero a Díaz Serrano se comprueba que existiendo voluntad política, todo se puede, por lo que los actuales diputados federales, que son vinculados al caso Javier Duarte, deberían ponerse a pensar en su futuro.
Arturo Durazo Moreno es uno de los casos más sonados de corrupción, abusos y pronto enriquecimiento desde su cargo público. Sus excesos fueron notorios, por lo que nadie se sintió sorprendido por la acción de la justicia en su contra.
Durazo Moreno también fue detenido en el extranjero (Puerto Rico) y remitido a México y acusado de delitos varios, como acopio de armas, fraude, evasión fiscal y contrabando. Asimismo se le acusó de haber adquirido 20 mansiones en México, Estados Unidos y Canadá. Una de ellas en Zihuatanejo conocida como el Partenón, por su similitud con el templo de Atenas.
Con excepción de los sonados casos del término de los cacicazgos sindicales de Joaquín Hernández Galicia y Carlos Jonguitud Barrios, el sexenio de Carlos Salinas de Gortari fue terso en esa materia.
Ernesto Zedillo actuó en contra del propio hermano de su antecesor y Raúl Salinas de Gortari fue a prisión. Aunque también se ejercitó acción penal contra el zar antidroga, el divisionario Jesús Gutiérrez Rebollo, quien fue acusado de protección al narco. Y en ese mismo sexenio se inició la cacería de Mario Villanueva Madrid, gobernador de Quintana Roo.
Los sexenios de los panistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón transcurrieron sin grandes escándalos de corrupción denunciados en tribunales, aunque se señalaron a varios personajes de abusos en esa materia.
Sin embargo, es hasta el presente sexenio cuando se decidieron a actuar en contra de los abusos de los gobernantes.
Andrés Rafael Granier, Jesús Reyna García, Guillermo Padrés Elías y Flavino Ríos Alvarado se encuentran presos, acusados por diversos delitos; otros como Tomás Yarrington y Javier Duarte detenidos en el extranjero y otros más que se espera caigan antes de que termine el sexenio.
ramonzurita44@hotmail.com

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