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Barandilla: De Plutarco a Plutarco

Dentro de la obra literaria del gran filósofo griego Plutarco (46-120) existen dos textos de frecuente consulta en materia política; “Vidas paralelas”, en donde realiza bellísimos ensayos históricos comparando las vidas de grandes protagonistas de las culturas griega y romana.
Se trata de un trabajo biográfico de gran valor y belleza narrativa, permitiendo al lector introducirse en los momentos y experiencias que marcaron a esos grandes de la historia helena y romana.
La otra obra es quizás de mayor significado filosófico, se titula “Moralia”. En ese brillante texto el autor se propone dar consejos a un joven romano que tiene el deseo de introducirse en el mundo de la política para llegar a ser gobernante; desde la perspectiva del autor la gestión de gobierno se mide en términos de concordia y de paz, de manera que aquel que detenta el poder debe poner al servicio de estos grandes valores sociales toda su habilidad y talento, porque en la paz la prosperidad es posible y los ciudadanos reconocerán en el gobernante su autoridad y grandeza política.
En la historia política de México también existe un hombre que lleva ese nombre, Plutarco Elías Calles, cuyo nombre real era Francisco Plutarco Campuzano Elías Calles. Se sabe que nació en Sonora en 1877 y murió en la Ciudad de México en 1945; su padre abandonó a la familia cuando él era recién nacido y su madre falleció tres años después. Fue acogido por sus tíos maternos, asistió a la escuela se formó como maestro, desempeñó diversos oficios y se unió a la causa de la Revolución al lado del gobernador de Coahuila Venustiano Carranza que en 1913 desconoció desde el inicio la presidencia de Victoriano Huerta por haber ordenado matar al presidente Francisco I. Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez.
Plutarco Elías Calles fue gobernador de su natal Sonora y también presidente de México de 1924 a 1928; al parecer entre su predecesor, el también sonorense Álvaro Obregón y él existía amistad y un pacto secreto en virtud del cual ambos se turnarían en la Presidencia por espacio de cuatro años; así fue necesario modificar la Constitución promulgada en 1917 para permitir la reelección, siempre que no se tratase de periodos continuos; al finalizar el periodo de Plutarco se convocó a elecciones. En ellas de acuerdo al pacto se postuló Álvaro Obregón siendo el opositor perdedor José Vasconcelos; tal como refiere la historia en 1928 Álvaro Obregón no llegó a ocupar la Presidencia por segunda vez porque fue privado de la vida en un desayuno que se celebraba con ocasión de su triunfo.
La violenta muerte de Álvaro Obregón pudo haber provocado un estallido incontenible, sumándose al enorme descontento social que Plutarco Elías Calles había generado durante los años de su presidencia en que mediante leyes y disposiciones administrativas se dedicó a perseguir, torturar y matar a miles de files y sacerdotes de la Iglesia Católica. En ese contexto de extrema indignación y violencia social, tuvo la visión política de crear un partido político capaz de doblegar y contener al México bronco, a las diversas manifestaciones y fuerzas sociales que se relevaban, en medio de las acciones de violencia; en sustitución de Obregón fue impuesto Pascual Ortiz Rubio, un hombre débil, que desde el primer momento se sometió al poder real y oculto de Plutarco Elías Calles, fundador en 1929 del Partido Nacional Revolucionario, actual Partido Revolucionario Institucional.
Vidas paralelas la de Plutarco, el filósofo griego y la de Plutarco, el político sonorense. Ambos encuentran en la acción política la motivación para el desarrollo de sus trayectorias vitales; para el filósofo, la paz y la concordia son los valores sociales que miden la talla y el talento de un gobernante; para el político sonorense es la visión de estructura y organización la que debe contener y administrar el poder. La vida humana en sociedad es inseparable de la política, pero cabe recordar y de manera particular en este año 2018 en que habrá gran actividad política en México, que el bien común debe ser el objetivo del ejercicio de toda acción política.

mcplataspacheco@gmail.com

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