Loading

Siempre hay otros: Acumulación casual, la ausencia

La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte
Leonardo da Vinci

A nadie se extraña en este universo después de siete días; pareciera que es solo una expresión simple, pero tiene impactos sobre la marcha de quien se adelanta en el camino.
Cuando nos vamos del todo, no nos enteramos que tanto es el espacio vacío, la acumulación casual de aquellos tropiezos, en los aprendizajes de los mayores, pero más aún en los funerales inesperados.
En las pausas de los que no alcanzan a enlistarse, a pesar de los miles de repartos al por mayor, las pinturas rupestres comparativamente son exquisitas, con las expresiones llanas en suelo fértil.
Los primeros en hablar son los que menos conocieron a los caídos en combates que no eran suyos, pero que condicionaron con sus dudas, intencionalmente y sin cuidado.
Somos parte de una generación que ha vivido de todo, y ahora mismo es testigo de una posible tercera guerra mundial, ante el codiciado oro negro, que se elevará para salvar al sexenio actual, ante tanta irreverencia.
Siria no nos debe preocupar demasiado y sí, son cientos, miles de inocentes que a diario sufren la pérdida de un familiar, un conocido, un amigo, un compatriota que no obtiene respuestas, porque no hay preguntas en el espectro.
Los Estados Unidos han enterrado todos los días ilusiones posibles de migrantes, esos que todavía sueñan con ser exitosos en una nación hostil, que aniquila el pensamiento, y que es agresiva y letal cuando se trata de decidir.
Desafortunadamente la ONU es un aparato obsoleto, fuera de toda utilidad para los países en desventaja, esos emergentes a los que acompaña la riqueza natural, como el nuestro, que vende su oro negro, y le regresan a un alto costo las gasolinas.
Estamos para los enterramientos involuntarios, para dejar la calma y acelerar el paso. Venezuela sucumbe ante un dictador, lo mismo que Cuba, Nicaragua y Bolivia; llegan al poder político para perpetuarse y entierran las ideas, y las inteligencias huyen mientras pueden.
No existe mayor belleza que la vida misma. Los ideales, esos anhelos que perseguimos en la vida útil o inútil sin darnos cuenta muchas veces, y morimos en el más cruel abandono de un circo demencial y único.
Quizá no hay vida después de la muerte. Por eso y por todo lo que encierra la lucha por el poder y la riqueza de los países en desgracia, condenamos enérgicamente la guerra que de forma unilateral han iniciado el pasado sábado Estados Unidos de América, Francia y la Gran Bretaña, donde Rusia no espera quedarse cruzada de brazos; la respuesta será letal, como los ataques cruentos en la madrugada del fin de semana último.
No hay que desfallecer. Por eso México tendrá que ser respetuoso de las instituciones, esas que le brindan la suficiente fortaleza para alcanzar a ser una voz firme y fuerte, ante el enemigo que hoy tiene el mundo en Donald Trump.
Ni duda cabe que el dinero y la riqueza hacen presidentes en los Estados Unidos de América. Para nuestro país será todo un reto que la democracia prevalezca a pesar del exceso de partidos políticos, coaliciones y engendros de aspiraciones indescriptibles. Estamos en un escenario menos podrido. La corrupción no somos todos, ni mucho menos estamos en las enseñanzas para saltar una plana que debe reconstruirse con notable cuidado, porque México requiere un mejor presente para todos sus hijos.

En primera línea

Quedan pocos espacios de credibilidad y transparencia para hacer valer el sentido común, más allá de las inoperancias propias de la especie humana, inmoral y única.
Son menos cada día quienes juegan limpio en la política, y acceden a los escenarios donde el debate es de ideas, no de diatribas que oscurecen el futuro de México.

  • OPINIONES
error: Content is protected !!