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Siempre hay otros: Tolerancia cero

La sociedad multicultural ha fracasado estrepitosamente.
Angela Merkel

Estamos ante un escenario nunca antes visto. Desde abril pasado Donald Trump está separando a las familias de inmigrantes; los niños son arrancados literalmente hablando, de sus padres, para éstos ser juzgados por su entrada ilegal; es una crueldad que debemos condenar todos.
Es un exceso de un presidente sicópata y las protestas van en aumento. Son dos mil 342 niños confinados en 200 albergues de la Unión Americana en 17 estados.
En la última semana han aumentado en un 15% estas detenciones, que no ven el origen del problema, ni lo atacan; las redes criminales de tráfico de personas, un jugoso negocio, hasta hoy intocable.
Los presidentes de Honduras y El Salvador se han manifestado en contra de esta política de corte racista, que en el fondo están operando desde ya la reelección del magnate norteamericano al frente de la Casa Blanca.
El secretario de Relaciones Exteriores de México afirmó ayer en una conferencia de prensa que tienen retenidos a siete niños mexicanos en esta especie de sitios de confinación rodeados de mallas de acero, durmiendo literalmente en el suelo.
Hay una flagrante violación a los derechos humanos, al libre tránsito de las personas. Pero nos preguntamos ¿dónde están los organismos internacionales?, la ONU, la OEA, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y el número indeterminado de asociaciones civiles que reciben recursos públicos para operar, que no están defendiendo los derechos del menor y del adolescente.
El Departamento de la Injustica se le debería llamar en los Estados Unidos; la liberación debe ser exigida de inmediato, ni uno más detenido y llevado a una especie de prisión preventiva. Quedarán, no solo marcados los menores, sino además con serias secuelas de estos días o meses.
El rechazo debe de ser unánime de todos los mexicanos y de los países afectados, que expulsan a ciudadanos por varios motivos, pero ese es otro asunto.
La palabra crueldad se queda corta en este espacio. Angela Merkel, de Alemania, ha afirmado ayer, refiriéndose a este tema, que la migración es un desafío común.
No es suficiente que los aspirantes presidenciales se suban a este tema condenándolo y afirmando que es lo que harán al llegar al poder. Debe de haber un pronunciamiento muy fuerte en el tema, los cuatro a la vez. Es por México y el futuro al que tanto invocan: la niñez vulnerable en otro país.
Defender los derechos de las personas, de los menores de edad, no es asunto menor, es algo muy serio, a lo cual se deben dedicar todas las horas posibles para destrabarlo. Donald Trump no puede utilizar a la niñez migrante como moneda de cambio con los demócratas de su país.
Es una tristeza y rabia a la vez, amanecer ayer martes con los titulares de los principales diarios del país con las fotografías de los niños en reclusión.
Basta de una vez por todas de este sicópata. Alguien tiene que poner límite a las barbaridades que está cometiendo, con total impunidad en un mundo que no nos resulta ajeno.
México debe de elevar el nivel de la queja en los organismos internacionales, que en estos casos se hacen a los occisos, porque viven de los millones de dólares que reciben de los Estados Unidos para operar en su país.
Si se pronuncian en contra de Trump, solo faltaría que expulse a la ONU de su país, pero no hay mal que dure 4 u 8 años máximo.

En primera línea

Alemania dio muestra de civilidad en la derrota futbolera, y unos barbajanes, es la palabra correcta, quemaron y exhibieron la bandera alemana en redes sociales.
Ahora los aficionados japoneses dieron un gran ejemplo al mundo. Al término del partido que ganó su equipo a Colombia, recogieron la basura en el estadio. Circula un video donde se muestra tal hecho.

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