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Otra vez Tehuantepec

Por: Carlos J. Sierra B.

Han salido noticias en los diversos medios de comunicación sobre un futuro cercano para realizar, sobre el Itsmo de Tehuantepec, obras que comuniquen al mar Pacífico con el Golfo que lleva nuestro nombre de país. Este propósito no es novedoso; los mexicanos llevamos 200 años esperando que se haga realidad, ya sea por medio de un canal o a través de ferrocarril, carretera o cualquier otro elemento, pero lo importante es que se realice.
Tenemos documentado este asunto en las letras del gran pionero de la colonización y zonas manejables, como lo que escribió en 1819: “La inmediación del Itsmo de Tehuantepec, tan interesante en el mundo comerciante por ofrecer una fácil comunicación entre los dos mares, se poblaría y conocería su factibilidad con relación al prospecto interesante a todas las naciones”.
Han transcurrido dos siglos para que las aspiraciones de Tadeo Ortiz de Ayala vuelvan a tomarse en cuenta, ya que durante años y décadas fue el norte del país el que construyó sus comunicaciones, industria y comercio, sin olvidarnos de la colonización.
La documentación que ostenta las ideas de Tadeo Ortiz han sido divulgadas en México en libros publicados por el emérito universitario Ernesto de la Torre Villar, Tarsicio García Díaz, Jesús Castañón Rodríguez, entre otros; en Estados Unidos el distinguido doctor Wilbert H. Timmons, con las estupendas interpretaciones visuales de José Cisneros. La edición referente fue impresa en 1974 por la Universidad de Texas en El Paso.
Aparte de todo lo anterior, don Tadeo Ortiz de Ayala fue un analista político con una visión que ha trascendido y Tarsicio García apunta en su libro “Estadística del imperio mexicano” que entre los obstáculos y peligros para el buen funcionamiento de la democracia que puedan dar al traste con el sistema Ortiz destaca dos: “La ignorancia del pueblo y la deshonestidad de los dirigentes políticos”.
Entre otros señalamientos este hombre, nacido en Mascota, Jalisco, admitió los peligros en la frontera norte por el abandono de tierras al no fomentarse la colonización. Otro de nuestros errores en el siglo XIX.

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