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Barandilla: Tramposos

El pasado domingo 26 de agosto tuvo verificativo en la Ciudad de México el Sexto Maratón Internacional de la Ciudad de México, celebrado en el marco de la conmemoración de los 50 años de los Juegos Olímpico de México 1968.
Los organizadores de este magno encuentro deportivo a lo largo de los cinco años anteriores entregaron a los atletas que terminaron una medalla con la letra que correspondía a cada año, hasta formar, precisamente ahora en 2018, la palabra MEXICO. Así, en el maratón de 2013 se entregó la medalla con la letra M; en el 2014, la letra E; en 2015, la medalla fue con la letra X; en 2016, la letra I; en 2017, la letra C y ahora en 2018 se concluyó con la letra O.
La expectación por tratarse del último maratón de la serie fue muy grande. Para miles de corredores la posibilidad de contar con las seis medallas en el repertorio de sus logros personales en esa extenuante prueba de condición física y disciplina, constituía una gran motivación para participar. Se esperaba una respuesta de 40 mil corredores, pero solo se alcanzaron poco más de 38 mil inscritos.
Según informaron los propios organizadores, a la cita, en el arranque de la competencia, gracias al chip adherido al número que previamente recibió cada competidor, y que de acuerdo a las instrucciones deberían llevar pegado en lugar visible de la camiseta, se tienen evidencia de registro electrónico, que por el tapete de salida en el Zócalo a las 7 de la mañana, en el momento preciso de arranque solo pasaron poco más de 29 mil corredores. Sin embargo, en la meta, en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, pisaron el tapete de llegada poco más de 32 mil corredores, lo que hace una diferencia de más de 3 mil competidores que hicieron trampa y no completaron el recorrido, pero sí se acercaron a recibir para colgar sobre su pecho una medalla que en verdad no merecían.
El lema de esta edición 2018 del maratón fue “Corre con espíritu olímpico” en clara alusión a la celebración del cincuenta aniversario de las Olimpiadas en México. Con ese entusiasmo el atleta de Kenia, Titus Ekuru hizo un extraordinario tiempo de 2.10 horas en el extenuante recorrido del Zócalo al Estadio de CU, y en las mujeres la competidora de Etiopía, Etaferahu Woda en 2.40 horas logró cruzar la meta y conquistar el triunfo. Por contraste, son frívolas e insustanciales las múltiples explicaciones que pueden ofrecer los tramposos que en redes sociales se presentaron a sus amigos y familiares como ganadores de una medalla que supone el reconocimiento al esfuerzo que en realidad no hicieron; nada puede justificar el engaño y la falta de respeto a si mismos, a los otros competidores, a los organizadores y a sus allegados.Toda competencia deportiva y más cuando se invoca al espíritu olímpico, está basada en el honor, que es expresión del amor por la verdad y la integridad moral con que se participa.
La presencia o ausencia de la verdad en la vida de las personas y en la sociedad, es un asunto de la mayor importancia, porque posee innumerables impactos éticos y es necesario iniciar por reconocer que la verdad tiene sus derechos y debe ser bien recibida en todos las manifestaciones de la vida humana, Su presencia ennoblece a las personas, haciendo fluidas y gratificantes las relaciones; la ausencia de verdad,
por el contrario, envilece y empobrece los vínculos humanos con su poder destructor y perverso sembrador de mentiras, murmuraciones y desconfianza.
Eludir la verdad por la incomodidad que en ocasiones representa, manipularla con falsaciones acomodaticias o de plano negarla, supone un estado personal o social de grave enfermedad moral que relativiza o minimiza los impactos y las consecuencias de su negación. Tal como enseña la experiencia popular, la realidad y la verdad son una misma cosa y no hay nada oculto que no llegue a saberse, particularmente en éstos tiempos en que gracias a la tecnología satelital es posible identificar la trayectoria de cada competidor. La verdad enriquece la vida de las personas y quien es veraz, posee la dignidad y la credibilidad que los triunfos tramposos no pueden sostener, la trampa y la mentira esclavizan, la verdad nos hace libres y felices.
mcplataspacheco@gmail.com

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