Loading

Registro, es una trampa

Por gilberto kantún

Sin la tapa, el hueco de la coladera parece un gran ojo a un costado de calle Ocho en el Centro de la ciudad. Es una magnífica trampa para hombres y llantas.
El hueco deja ver sus entrañas de cables y agua. Las últimas lluvias lo han ahogado y el sol brilla en la superficie líquida. La dura tapa es un párpado metálico desprendido del ojo y dejado a un lado.
La horadación tiene el tamaño suficiente para tragarse una llanta de rin 18 o más. Los más pequeños serían una botana; dos hombres caben con perfección en el hoyo. Se zamparían como en una olla de agua. Si acaso tiene en ese momento, porque si no, el golpe sería más duro.
En caso de lluvia, la lámina de agua que se forma sobre esta calle dejaría oculto el hueco, dispuesto a engullirse llantas y cristianos. Como el cazador, la lluvia armaría la trampa de oso.
La coladera ha permanecido abierta, esperando a los desprevenidos, que Dios no quiera y caigan en el hoyanco. Varias personas han detenido a tiempo la humanidad, alertados por la parte del cerebro que envía las señales de temor y no han pasado del susto.
Y así como esta coladera abierta, hay otras más por el centro de la ciudad y algunos huecos dejados por los trabajadores del Agua Potable, como el que se encuentra enfrente del Centro de Salud, cerca de los semáforos, que es un verdadero cráter.

  • CAMPECHE
error: Content is protected !!