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El Bazar Artesanal y su negra historia

En el año 2005 inició sus funciones un exiguo Bazar Artesanal, dirigido por Karla Pavón, donde se ubicaron 36 artesanos originalmente; por órdenes del entonces gobernador Jorge Carlos Hurtado Valdez pagarían una cuota mensual de 500 pesos, a modo de renta y sería usado para el mantenimiento del edificio, 12 años después se anunció la rehabilitación del espacio, el 7 de abril de 2017, días después inició el ‘viacrucis’ de los usuarios, pues de cinco meses que tardaría la rehabilitación, pasaron a dos años, sería una inversión de 12 millones 400 mil pesos y ahora dicen que llegó a 38 millones de pesos.
Antes de iniciar la obra, ‘radio bemba campechana’ se encargó de difundir que nunca regresarían los artesanos a ese lugar, aunque fueron reubicados temporalmente en el Ex-Templo de San José, mientras se hacía el remozamiento. Fue fuerte el rumor: “Qué la presidenta del DIF estatal ubicaría sus oficinas en ese espacio; qué quería ver todas las tardes el policromático ocaso campechano del astro rey; qué las oficinas serían a todo lujo”. Nunca pasó de eso, un chisme.
Hoy a dos años y medio de reinaugurado surgen de nuevo nubes negras para ese malogrado edificio: el secretario de Desarrollo Económico, Fernando Gamboa Rosas, detalló que en la construcción del Bazar Artesanal se ejercieron 23 millones de pesos del 2016 al 2021, sin concluir la obra y súbitamente en cuatro meses, de mayo a agosto de este año, se pagaron 15 millones de pesos más a dos constructoras, pero aún no está acabado el edificio y no se puede ocupar.
Pero aún hay más; a raíz de la denuncia pública de estas irregularidades, se une la voz de los artesanos, quienes se quejan de decenas de problemas en el remozado edificio: un posible asentamiento del inmueble; ninguna salida de emergencia y ningún extintor, solo la puerta de entrada y salida; de cuatro baños en servicio, solo dos funcionan; constantes anegaciones dentro de los locales, porque llueve más adentro que afuera; falta de insumos sanitarios como papel higiénico, jabón líquido y servilletas, y lo peor, ni conocen al nuevo flamante director del Instituto Estatal para el Fomento de Actividades Artesanales de Campeche (INEEFAC). Solo saben que su nombre es Luis Daniel Rodríguez, de él, ni sus luces.

COMO INICIA TODO

El edificio fue modificado originalmente en el gobierno de Jorge Carlos Hurtado Valdez. Se utilizó un andador y alrededor de seis locales de la plaza Ah Kim Pech; ahí comenzó a funcionar la primera plaza comercial que en ese entonces contaba con 104 locales en operación. El Bazar Artesanal albergó en sus inicios a 36 artesanos, aunque tres se retiraron del edificio porque argumentaron que no les redituaba.
La señora María Jesús Jiménez Montoya, vendedora de artículos de carey y una de las fundadoras en el 2005, relató lo anterior a CRÓNICA en el año 2019, a pocos días que se reinauguró el fraude del nuevo Bazar Artesanal; cuenta con 56 años de edad, tres hijos y seis nietos. Sonríe y recuerda que cuando inició el proyecto eran 36 personas, pero tres desocuparon porque no vendían, por lo que fue decisión de ellos retirarse del local.
Del abuelo Valerio, y su padre artesano Alonso Jiménez aprendió de niña como un juego a elaborar este tipo de artesanías con el carey, donde la familia le dio prestigio a estos artículos; sin embargo, ante la prohibición del uso del caparazón de la tortuga, se tuvo que cambiar a otro material, por lo que se optó por el cuerno de toro.
Recordó que su abuelo iba a vender sus chicles y sus productos artesanales al mercado principal y con el paso del tiempo quedó ciego; sin embargo, fomentó en su padre el gusto por la elaboración artesanal, lo que ella aprendió, aunque con el apoyo de su padre terminó sus estudios, pero es mediante la venta de las artesanías que ha logrado sus ingresos.
Significó que se tienen que renovar los diseños para que sigan siendo atractivos para los visitantes, sobre todo los turistas, que son quienes adquieren lo que hacen. Sin haber estudiado o asistido a cursos sobre diseño, resaltó que todo viene de la imaginación.
Como artesana, enfatizó: “Tengo que pensar en el gusto del paseante, estudiar a la persona o escuchar lo que externan sobre sus diseños, para que no sean los mismos, por lo que se tienen que renovar, tanto el diseñador como el artesano”, acotó.
De la naturaleza, de la mente, reiteró, “es que vienen las ideas para cambiar los diseños, ya que antes sin la tecnología se realizaban”, por lo que se toca la cabeza, y expresó que, “se puede basar en lo moderno, pero también tan solo en un árbol”.
No me puedo quejar, afirma, ya que como artesana no me ha ido mal, se tienen buenas ventas e incluso cuando iniciaron en el local del Bazar, poco a poco se fue levantando el negocio, debido a que de un día para otro no se pueden lograr excelentes comercializaciones.

LA REMODELACIÓN

El siete de abril del 2017, el secretario de Desarrollo Económico, José Domingo Berzunza Espínola, dio a conocer que iniciaría la remodelación del Bazar Artesanal, con una inversión de 12 millones 400 mil pesos y una duración de cinco meses, para beneficiar a 37 artesanos, en el marco del programa Reactivación de Mercados y Centros Comerciales, como estrategia para relanzar los centros comerciales.
Luego de varios retrasos en su edificación, ya que se tardó dos años en construirse, Berzunza Espínola ofreció que pese al tiempo que duró en concluir, no se incrementaría el costo de la inversión.
Aunque para los artesanos el traslado al edificio remodelado sería entre mayo y junio de 2019, el titular de la SEDECO precisó que nada más que se coordinara la agenda del Ejecutivo estatal, se programará la inauguración del inmueble, ya que se encontraba listo.
El 22 de mayo de ese año, dos años después, se inauguró el nuevo edificio del Bazar Artesanal totalmente modernizado, ampliado y climatizado, con un total de 31 locales comerciales y una superficie de construcción de mil 600 metros cuadrados. Fue inaugurado esa noche por el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas y su esposa Christelle Castañón de Moreno, presidenta del Patronato del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).
Indicó que en esta primera etapa se ponen en servicio un total de 31 locales comerciales y a principios del mes de junio se continuaría con la segunda fase que considera el funcionamiento, en la planta superior, de las oficinas del BanCampeche y del Instituto Campechano del Emprendedor, y en fechas posteriores, en el tercer nivel, de otras áreas que impulsarían la actividad artesanal.
Moreno Cárdenas aseveró que Campeche era ejemplo y orgullo nacional por las maravillas que hacen los artesanos, por lo que fue determinante trabajar para cambiar la imagen y mostrar que los campechanos son capaces de hacer mucho, cuando se trabaja con enorme convicción y voluntad.
Berzunza Espínola significó que desde el inicio de su gestión el entonces mandatario dejó en claro que los artesanos serían apoyados como nunca antes, lo cual ha demostrado en los hechos, porque además de la construcción del nuevo bazar, se ha respaldado al sector con una inversión de más de 8.7 millones de pesos en créditos para más de 750 artesanos; mil 900 han recibido insumos para la producción y se han capacitado a más de tres mil 600.
Comentó que la construcción del nuevo bazar artesanal dignifica la actividad con espacios diseñados para la exposición de los productos y para tener servicios a la altura de los mejores centros comerciales, pues cuenta con un paradero de autobuses de turistas y de tranvías, sistema de videovigilancia, bodega, comedor y oficinas administrativas.
Agregó que también se brindó capacitación para el mejoramiento del producto, adoptar nuevas tecnologías y brindar un mejor servicio al cliente.

HOY EN LA REALIDAD

“No es un secreto para nadie -relatan Elizabeth e Irma Ac Ortiz, artesanas en pirografía- que desde que se dio a conocer el video donde se llovía el interior del Bazar Artesanal, los campechanos conocen que el sitio no fue bien reconstruido, pero somos los artesanos los que sabemos muy bien como está esto: a la fecha con dos vidrios rotos, uno en la parte de arriba y el que recientemente se ‘reventó’ abajo. Creemos en un posible ‘asentamiento’ de la construcción, además de la maldición del robo de la hamaca del escaparate, horas después de la inauguración”.
Mencionan que una de las principales deficiencias es que cuando llueve muy fuerte se inunda todo el interior del bazar artesanal, la gran mayoría de los locales de la parte de adelante que se inundan, “inclusive los mismos artesanos nos tenemos que poner a limpiar, a sacar el agua; prácticamente decimos que llueve más adentro que afuera”, asegura Elizabeth Ac Ortiz.
Comenta que, hasta la fecha ni Protección Civil, ni las nuevas autoridades del Instituto Estatal para el Fomento de Actividades Artesanales de Campeche (INEEFAC) les han explicado qué sucedió, temiendo por su vida, pues lo que ellos han deducido es que se está ‘asentando el edificio’.
A esto se suma que las inundaciones han provocado afectaciones en sus productos, donde la administración del lugar no quiere hacerse responsable, lo que resulta perjudicial, pues ellos solo llegan a vender, no a perder mercancía por una obra mal planeada.
“Cuando cae mucha lluvia, aquí se inunda. Mi local es el número 34, es uno de los locales que se ha inundado, hay que estar jalando agua con lo que es trapeadores y todo, porque queda inundado. Si se te echa a perder algo, no se hacen responsables, tú tienes que hacerte responsable de tu mercancía”, comentó Irma Ac Ortiz.
A estas condiciones se anexa que no hay salidas de seguridad, ya que la única entrada es la parte de adelante donde ante alguna emergencia, todos tendrían que salir corriendo por ser la única puerta, la cual solo está asentada y se puede caer en cualquier momento y peor aún ni se cuenta con extintores en caso de algún incendio, agregan.
“No hay una salida de emergencia si llega a pasar un siniestro, no tenemos para donde correr, nomás que para la primera puerta, las dos puertas que están de acceso no tienen las llaves, de hecho hemos pedido muchas veces que por lo menos nos dejen abierta la puerta, aunque nadie entre, simplemente por cualquier cosa salir corriendo por esas puertas y no hay tampoco hay un extinguidor”, relató Elizabeth.
Los baños también se incluyen dentro de este déficit de infraestructura, pues solo dos funcionan de los cuatro que hay, sin papel, ni jabón líquido, ni sanitas.
“Las instalaciones son pésimas, en el servicio de los baños desde que empieza, tenemos nada más dos baños, dos baños son los únicos que nos están sirviendo porque ni papel hay en el baño, el baño se taponea, cuando empezamos estuvimos, nos cerraron el baño teníamos que ir a otros lados”, acotó.
Lo peor es que los mismos artesanos acusan de compadrazgos, como el caso del mercadito emprendedor, el cual el espacio no debe ser usado más que para fines de la propia administración del Bazar, pero la directora del INEFAAC lo daba en préstamo, donde tal vez se lucraba.
Por lo que hicieron el llamado al nuevo director del INEFAAC, Luis Daniel Rodríguez, para que se presente de manera formal en el lugar y de paso atienda las necesidades que se tiene en el lugar, las cuales son innumerables y solo es la punta del iceberg.
“Le hago una invitación al nuevo director que venga a conocer las anomalías que están pasando en el Bazar Artesanal y si a él no le interesa, porque hasta ahorita no ha llegado desde que tomo posesión, se le tuvo que hacer una invitación con firmas de artesanos para que venga”, expresó Elizabeth.
Irma espetó: “y las nuevas autoridades, pues no nos han dicho nada, ni siquiera se han presentado para saber quiénes son, sabemos quiénes son por los nombres, por las fotos, pero aquí en el Bazar no ha venido nadie a decir: saben que soy el nuevo director, la nueva directora o soy el nuevo encargado; no hay nada, entonces prácticamente estamos a la deriva.
Para los artesanos quedó en veremos la flamante sala de cines de la cadena de entretenimiento Cinemex, las oficinas de las dependencias BanCampeche y el Instituto Estatal del Emprendedor, pero lo más importante es que ya se olvidaron que iba a realizarse un ajuste en la tarifa de pagos, donde se estimaba que pagarían una renta hasta de 3 mil 600 pesos mensuales cada artesano. “Creo que haber estado dos años refugiados en el Ex-Templo de San José, nos bendijo”, finalizan con una sonrisa las hermanas Ac Ortiz.