Loading

Migrantes exhiben pésimas condiciones

Hacinados en el suelo, en medio de basura y durmiendo incluso debajo de gradas, se encuentran cerca de 700 migrantes de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Haití, Salvador y Ecuador en la Unidad Deportiva de Ciudad Concordia, donde llevan esperando hasta 15 días para que les den “tarjeta humanitaria” y con ella continuar su viaje a los Estados Unidos.

Ayer, durante un recorrido realizado no había personal del Instituto Nacional de Migración (INM). Los migrantes se quejaron de las condiciones infrahumanas en que los tienen, luego de que los engañaron para sacarlos de Chiapas y traerlos a Campeche con la promesa de la “tarjeta humanitaria”.

“Nadie quiere quedarse en México, es muy obvio. Todos quieren llegar a su destino, ¿por qué demoran las cosas aquí en México? Es un problema que se les está creando al propio país”, refirió migrante venezolano.

“Que sea Estados Unidos el que determine si nos quiere o no, pero que sean ellos, ¿Por qué tiene que ser México?”, refirió otro venezolano, ingeniero civil que tuvo que dejar su país, mientras que su esposa e hija de dos meses se quedaron en Tuxtla, Chiapas, encerradas en un albergue. “Mi esposa está detenida en Tuxtla, porque no le quiso dar 500 dólares a migración y tiene nueve días detenida en un albergue con una niña, que ni siquiera le pasan alimentación, solo le dan leche con agua”.

“¿Dónde están los derechos para los niños?, cuestionó, aquí en México no existen. Llamé a Derechos Humanos y me dijeron que no les corresponde porque están en manos de migración”.

En las gradas del campo deportivo, debajo de las láminas de asbesto cuelga una hamaca de hilos rojo con blanco. En ella por momentos se recuesta venezolana de siete meses y medio de gestación.

Lleva tres días de haber llegado de Chiapas. La espera es tediosa. La mujer harta intercala el tiempo recostada en la hamaca o sentada en las bancas de madera o en el suelo.

“Tenemos de ocho a 15 días acá. Ayer -viernes- nos dijeron que el fin de semana iban a trabajar los de migración. Hoy dicen que no pueden avanzar porque fallaron las máquinas y no tenemos material”, refiere una ecuatoriana a la entrada del campo deportivo.

Junto a ella y detrás suyo, otras mujeres y hombres de diferentes nacionalidades alzan la voz al tiempo que señalan a niños recostados sobre cobijas tiradas en el pasto seco. El ambiente es caluroso y seco en medio de un silencio con tufo de abandono.

A un costado de la entrada permanecen cerca de una docena de bolsas negras llenas de basura. Llevan días acumulándose. Del otro lado, una fila de mujeres haitianas aguarda su turno para ocupar los baños portátiles para asearse.

Otro grupo de cinco mujeres haitianas lava su ropa en los improvisados lavamanos y bajo un sol de más de 30 grados.

Sobre el campo se ven por doquier extendidas ropas y toallas que han sido puestas a secar; las cercas y las estructuras metálicas de las gradas ya no son suficientes para esa función.

“No son condiciones para embarazadas ni para niños; no nos dan colchonetas ni nada para poder tener a los niños, nosotros trajimos nuestras propias cobijas, porque si no los niños estarían en el piso”.

Hartos, los migrantes amenazaron con hacer caravanas para marcharse por su propia cuenta y sin la “tarjeta humanitaria”. “En otros lugares te hacen los carnet rápido”.

Comentaron que desde que llegaron no han recibido atención médica más que las pruebas rápidas de COVID-19 y sin que se las practicaron a todos ante el constante arribo de autobuses con más de 40 migrantes.

A pesar de que llevan dos semanas en Campeche, los migrantes afirmaron que no han visto a personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

LA CORRUPCIÓN

“En todos los retenes de Chiapas para acá están cobrando de 300 a 500 dólares por personas a los migrantes. En Tapachula migración tienen una corrupción descomunal con los operadores de los autobuses”, refirió otro migrante.

Tras indicar que en Campeche no han tenido este problema con el personal de INM si se quejaron de la tardanza en darles la “tarjeta humanitaria” y por la que aguardan contra su voluntad en esas condiciones. “Es un inhumano lo que están haciendo aquí”.

Los migrantes pidieron mayor organización y agilidad para que les den su “tarjeta humanitaria” o un salvo conducto para llegar a los Estados Unidos.