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Ciudad Administrativa, ejemplo de corrupción

No ha cumplido con transformarla en Ciudad Segura, como prometió

La gobernadora Layda Elena Sansores San Román no sólo ha mentido a los campechanos con las investigaciones sobre la Ciudad Administrativa, sino que además no cumple su compromiso de transformarla en “Ciudad Segura”, un proyecto que anunció con bombo y platillo en su emisión del Martes del Jaguar del 30 de noviembre del 2021, y donde señaló que se concentraría a todas las corporaciones de seguridad en la capital del Estado.  
  Esta obra, que la mandataria calificó como monumento a la corrupción del exgobernador Carlos Miguel Aysa González, se ha convertido en oda a la impunidad, bajo su cobijo. Al inicio de su Gobierno denunció que la construcción de la Ciudad Administrativa estaba plagada de irregularidades, y hasta dedicó uno de sus circenses shows del Martes del Jaguar para armar tremendo escándalo sobre el tema. El 12 de octubre del 2021, a menos de un mes de haber tomado posesión como gobernadora, junto con la entonces secretaria de Obras Públicas, Karla Gelisle Sánchez Sosa, protagonizaron un polémico encuentro contra el extitular de la todavía Seduopi, Edilberto Jesús Buenfil Montalvo, y los arquitectos responsables de los trabajos. Como si de un mercado se tratara, a gritos y exaltadas acusaron, entre otras cosas, que el inmueble no tenía el 90% de avance, como afirmó Buenfil Montalvo. Además, supuestamente había contratos pagados a constructoras que no hicieron las obras alternas, y que detectaron facturas de material que no aparecía. Lo más grave es que revelaron que los terrenos donde se construía la Ciudad Administrativa no eran del Gobierno del Estado, sino de un particular. Aunque Edilberto Buenfil aclaró que habían pagado una suma millonaria por ellos, el dueño legal lo negó días después, y no hubo documento alguno para comprobarlo. En ese mismo programa, tanto Layda Sansores como Sánchez Sosa anunciaron que pedirían formalmente una investigación a la Auditoría Superior del Estado de Campeche (Asecam) y a la Secretaría de la Contraloría (Secont), para sancionar a los responsables de estas anomalías, lo que no ha ocurrido.
A este borlote se sumó la entonces diputada local Elisa María Hernández Romero, la misma que vandalizó el edificio de la sede estatal del PRI, y que recientemente fue premiada con el cargo de secretaria del Bienestar. El 21 de octubre de 2021 y desgarrándose las vestiduras desde la tribuna del Congreso, la legisladora plurinominal exigió la comparecencia ante diputados del extitular de la Asecam para que informara sobre la revisión de la obra de la Ciudad Administrativa. Tampoco pasó a más. En noviembre, el tema siguió dando de qué hablar, aunque la mandataria evitaba “embarrar” al exgobernador Aysa González, y sólo responsabilizaba a Buenfil Montalvo, señalándolo una y otra vez de ser “mentor político” del dirigente nacional del PRI, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas. En su Martes del Jaguar del 30 de noviembre del 2021, Sansores San Román anunció que Ciudad Administrativa sería ahora Ciudad Segura, donde se mudarían la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana (SPSC), la Fiscalía General del Estado (FGE) y el Juzgado Cívico, además de que supuestamente iba a construir un comedor y un centro deportivo para los policías, lo que permitiría darle un mejor uso a ese “elefante blanco” y ahorrar recursos de rentas. Lo cierto es que incluso ha desafiado la instrucción del presidente Andrés Manuel López Obrador de que no debe haber obras inconclusas. Nuestro Presidente es algo que ya tomó como decisión: cualquier obra que no esté terminada, que se concluya, no importa quién la haya hecho. “Lo hicieron para el pueblo, y el pueblo no quiere que sean monstruos vestidos de piedra por falta de coordinación entre un Gobierno y otro”. A partir de ahí los viajes de Layda Sansores empezaron a ser más frecuentes, y hasta se tomó sus primeras vacaciones de fin de año, bajando así la intensidad del escándalo. La sorpresa fue que sólo unas semanas después, el lunes 17 de enero del 2022, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que el Gobierno de López Obrador había propuesto al exgobernador priísta Aysa González como embajador de México en República Dominicana. Desde el PRI acusaron entonces que el exmandatario campechano había sido cómplice de un fraude electoral para entregar la gubernatura a Layda Sansores, y por eso era intocable para ella. Esa hipótesis cobró más fuerza cuando, al otro día, el martes 18 de enero, la gobernadora defendió en su Martes del Jaguar al propio Aysa González, afirmando que “este nombramiento no es partidista”. Aysa no se fue a otro partido, lo que está haciendo es aceptar un nombramiento que representa a México, en un país que es muy importante, que es Santo Domingo, en el Caribe. Creo que es una distinción, asentó. Desde ahí, el tema de Ciudad Administrativa no se volvió a tocar en los Martes del Jaguar.

Estatua al Negro Sansores, la única obra de Layda

En dos años de Gobierno, la única obra que se le conoce a la morenista Layda Elena Sansores San Román es la estatua que le mandó construir a su papá Carlos “El Negro” Sansores Pérez, en su natal Champotón, sentenció Francisco Eustaquio Portela Chaparro, presidente del Colegio de Profesionistas en Derecho Barra de Abogados, A.C.
Tal hecho, apuntó, ha causado indignación entre los pobladores de ese Municipio, por el historial de corrupción y abuso de poder que se le atribuye a quien fue gobernador de Campeche de 1967 a 1973. Portela Chaparro lamentó que Sansores San Román no haya cumplido una sola de sus promesas de campaña, y siempre se justifique culpando a sus antecesores. Las promesas de campaña en eso quedaron. Yo no he visto una sola obra de la actual Administración Estatal. Ni una sola, ratificó. “Esa actitud sólo demuestra falta de capacidad para gobernar, y es una burla para los campechanos que confiaron en su palabra. Dos años son suficientes para empezar a ver resultados, pero simplemente no los hay”. Y anticipó que no los habrá. “Somos uno de los Estados del país con mayor ingobernabilidad y más retrasados. Esa situación es atribuible a dos causas. Por un lado, el temperamento impulsivo y compulsivo de la gobernadora, que no sabe escuchar y sólo impone sus ideas. Por otro, el desequilibrio en su gabinete, donde la mayoría son foráneos, y sólo una minoría pertenece a Campeche. Si sus funcionarios ni siquiera son campechanos, ¿qué podemos esperar?”, asentó. También los diputados locales son culpables y cómplices de la inestabilidad gubernamental, al no exigirle cuentas a la mandataria, y ni siquiera exhortarla a atender temas graves que afectan a los campechanos, como la inseguridad y el desempleo. Al recordar el principio de división de poderes, refirió que “el Ejecutivo propone, pero el Legislativo dispone”, y deploró que haya perdido autonomía y dignidad y esté “transformado” en oficina del Gobierno Estatal. Los legisladores operan como trabajadores al servicio de Layda Sansores, y no como representantes populares. Ella es la patrona de los diputados locales. Con excepciones honrosas de algunos de oposición, todos los demás son sus empleados, enfatizó. “Es copia de lo mismo que está pasando en el poder federal. Les valen las leyes y el marco jurídico. Ellos truenan los dedos y los diputados, como sus empleados que son, y sin la dignidad propia de un representante popular, se ponen a las órdenes. Eso es lo más lamentable”. Portela Chaparro añadió ser escéptico de lo que informará la gobernadora Sansores San Román en su segundo año de administración. Por eso pidió a los ciudadanos analizar cada anuncio y no dejarse engañar, pues los gobiernos emanados de Morena han roto sus principios de “no mentir, no robar, y no traicionar”. Son los que más mienten y traicionan. “Podrán decir muchas cosas de los gobiernos anteriores, pero nunca habíamos estado tan mal, como en esta ocasión. Nunca. Aparte de la estatua que inauguró Layda en Champotón, no sé de ninguna otra obra que haya construido”, remató.

Glorieta a los caciques

“Esos millones que tiraron para construir una glorieta con estatua y todo al Negro Sansores, mejor los hubiesen destinado a componer calles y ayudar a la gente jodida”, repuso José Martínez Aguilar, poblador de Champotón. Además, los habitantes de este Municipio, ya renombraron ese punto, como “la glorieta de los caciques”, debido a que eso representan para ellos la gobernadora Layda Sansores San Román y su padre el exgobernador Carlos Sansores Pérez. Benjamín López, también habitante de Champotón, consideró que la construcción de esa glorieta sólo fue dinero tirado a la basura. Lo que no dicen es que la estatua le costó al pueblo el doble, porque la primera que hicieron no le gustó a la gobernadora, y tuvieron que hacer otra, reprochó el ciudadano. Al mismo tiempo exigió mayor atención para su Municipio, pues es uno de los más olvidados por el Gobierno de Sansores San Román. Le recordó a la mandataria que durante su campaña, prometió todo el respaldo a los champotoneros, pero les mintió descaradamente, y en repetidas ocasiones les ha dado la espalda, sin apoyos de ningún tipo y colgándose sólo de los programas federales. Nosotros la respaldamos en su búsqueda de la gubernatura, y gracias a ello, Morena obtuvo “carro completo” en Champotón. A cambio, Layda Sansores únicamente mandó a construir un monumento en memoria de su padre, lo que representa una burla para los pobladores, ya que es un personaje no grato en el Municipio. Aún más, esta obra no tiene ningún beneficio social ni económico, no atrae turistas ni da buena imagen a la cabecera municipal. Sólo fue un capricho de la gobernadora, a quien no le importa lo que diga el pueblo, puesto que si lo hubiese consultado, habría un rotundo no. Inés Sánchez, vecina de los alrededores de la glorieta, reclamó que habiendo tantos personajes importantes en la historia de Champotón, le construyan una glorieta a quien no hizo nada por el Municipio, sumado a su dudoso operador y pieza clave del priísmo de antaño. “Carlos Sansores fue de los peores del PRI”, asentó tajante la mujer, que también se quejó de los contrastes de esta obra. Tenemos una glorieta de primera, con una avenida toda deteriorada, ante la incapacidad de una presidenta municipal, y la soberbia de una gobernadora” acusó.

Denuncia en la congeladora

El nombramiento de Aysa González como embajador se “tambaleó” en abril, cuando en pleno debate de la reforma eléctrica, impulsada por el presidente López Obrador, el líder priísta Moreno Cárdenas promovió un poderoso frente opositor, que incluía al diputado federal plurinominal por Campeche, Carlos Miguel Aysa Damas, hijo del exgobernador. Sospechosamente, la mayoría morenista en el Senado pospuso el 15 de abril de 2022 la ratificación del exmandatario campechano, y un par de días después, su hijo anunció su separación del PRI y su adhesión a Morena, logrando así que finalmente, el 26 de abril, los senadores guinda impusieran su mayoría y aprobaran el nombramiento de Aysa González como embajador.
Aunque fue considerada otra prueba de la traición de los Aysa contra el PRI, esta baja no afectó la estrategia de Moreno Cárdenas, y lograron frenar la reforma eléctrica. Tras ese paréntesis de acuerdos, traiciones y luchas políticas, un ciudadano presentó una denuncia, el 25 de mayo de 2022, ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción del Estado de Campeche por los delitos de enriquecimiento ilícito, uso indebido de atribuciones y facultades, peculado y/o lo que resulte, en contra de Aysa González, Buenfil Montalvo, Sansores San Román y/o quien resulte responsable, por la inversión de mil 067 millones 868 mil 811.96 pesos del erario en propiedades privadas, correspondientes a Ciudad Administrativa, lo que quedó asentado en la carpeta de investigación C.I./065- 2022/FECCECAM. A más de un año de distancia, esa denuncia ha quedado en la “congeladora”, y la corrupción en Ciudad Administrativa se ha vuelto un tema innombrable. La insistencia de Layda Sansores de exigir transparencia, también se esfumó. A dos años de esta Administración, no hay ningún avance en la investigación, y tampoco hay justicia. No hay Ciudad Administrativa, ni hay Ciudad Segura. Sólo quedan mentiras, engaños, impunidad y complicidad.

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